Cuando termina el año escolar, la mayoría de las personas piensa en el verano como un período de descanso.
Y ciertamente lo es.
Después de meses de clases, tareas, exámenes y responsabilidades, estudiantes y familias necesitan una pausa.
Sin embargo, el verano también es otra cosa.
Es un período de dos o tres meses durante el cual continúan ocurriendo cambios importantes en la forma en que una persona aprende, lee, estudia y se concentra.
Por eso, cuando comienza un nuevo semestre, ningún estudiante regresa exactamente igual que cuando terminó las clases en mayo.
Lo que se pierde durante el verano
Durante décadas, investigadores y educadores han observado un fenómeno conocido como «pérdida de aprendizaje durante el verano».
No significa que un estudiante olvide todo lo aprendido.
Pero sí puede significar que algunas destrezas se debiliten por falta de uso.
La lectura se practica menos.
La concentración se exige menos.
Los hábitos de estudio desaparecen temporalmente.
La mente se acostumbra a períodos más largos de entretenimiento y menos tiempo de esfuerzo intelectual sostenido.
Cuando llega agosto, algunos estudiantes necesitan varias semanas para recuperar el ritmo que tenían antes de terminar las clases.
Pero el verano no tiene que ser una pérdida
Afortunadamente, el verano también puede convertirse en una oportunidad.
La ausencia de tareas, exámenes y presiones académicas permite dedicar tiempo a desarrollar habilidades que durante el año escolar muchas veces quedan relegadas.
Es un momento ideal para fortalecer herramientas que acompañarán al estudiante durante todo el año:
- La lectura.
- La comprensión.
- La concentración.
- La memoria.
- Los métodos de estudio.
Estas destrezas no pertenecen a una sola materia.
Ayudan en todas.
Tres formas de regresar en agosto
Observando a estudiantes durante muchos años, uno podría decir que suelen regresar en una de tres condiciones.
Algunos regresan con menos práctica
No necesariamente han olvidado todo lo aprendido, pero necesitan recuperar hábitos, ritmo y disciplina.
Otros regresan prácticamente igual
Mantienen la mayor parte de sus capacidades y comienzan el nuevo semestre donde lo dejaron.
Y otros regresan mejor
Han aprovechado el verano para desarrollar nuevas herramientas.
Leen con más eficiencia.
Se concentran mejor.
Comprenden más rápido.
Estudian de forma más organizada.
Con frecuencia, la diferencia entre estos grupos no tiene que ver con la inteligencia.
Tiene que ver con cómo se aprovechó el tiempo disponible.
La pregunta correcta
Muchas familias se preguntan:
«¿Qué va a hacer mi hijo este verano?»
Pero quizá una pregunta aún más importante sería:
«¿Cómo quiero que regrese en agosto?»
Porque el verano siempre produce cambios.
La verdadera pregunta es si esos cambios ayudarán o dificultarán el próximo año escolar.
Aprovechar el verano para aprender mejor
Por esa razón, muchas familias utilizan el verano para fortalecer las herramientas que hacen posible aprender mejor.
No se trata necesariamente de adelantar materias.
Se trata de desarrollar capacidades que seguirán siendo útiles durante años.
- La forma de leer.
- La forma de estudiar.
- La forma de comprender.
- La forma de recordar.
Y esas son precisamente las áreas que trabajamos en nuestros cursos intensivos de Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria.
Si deseas conocer más información sobre fechas, horarios y modalidades, puedes visitar nuestra página de verano.
