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  Pod�a leer los distintos
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  lo contestado."
 
  Desir�e
  UIA, San Germ�n

 

¿Es posible leer más rápido y comprender mejor?

Parte de la Conferencia dictada por los profesores Benjamín Bernier y José Fortuño a los estudiantes y profesores del Programa de Honor de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Arecibo el 27 de abril de 2004

La lectura es una destreza como cualquier otra. Los mismos principios que aplican al aprendizaje de otras destrezas, sea caminar, tocar un instrumento musical o jugar tenis, aplican también a la lectura.

Estos principios se pueden resumir de la siguiente manera:

1. Trate de aprender. Este es el principio de todo. Si nunca hubiera usted tratado de aprender a caminar, todavía estaría gateando. Usted trató y aprendió. Para aprender a leer más rápido, usted tiene que tratar de aprender a leer más rápido.
2. Adopte una buena técnica, siga un buen programa de entrenamiento. Su esfuerzo no va a llegar muy lejos si no tiene una buena técnica y un programa metódico para aprenderlo. Los buenos músicos y los buenos atletas suelen tener algo en común: han tenido maestros que les han enseñado los mejores métodos y los han practicado mucho.
3. Si al principio no lo logra, trátelo de nuevo. La primera vez que alguien coge una raqueta de tenis, el resultado es muy pobre. Pero si lo trata muchas veces, va a empezar a observar progreso. La primera vez que usted trate de leer más rápido, quizás sienta alguna dificultad, pero tiene que seguirlo tratando hasta que consiga lo que desea.
4. La repetición hace de la nueva técnica una "segunda naturaleza" para usted. Los músicos practican las escalas por horas, los golfistas golpean la bolita miles de veces, etc. Dominar una nueva técnica requiere una disciplina similar.
5. Manténgalo simple y relajado. Resista la tentación de complicar las cosas demasiado, las buenas técnicas suelen ser las que hacen los procesos más simples y eficientes.

El método de Lectura Veloz está al alcance de cualquier persona y le permitirá leer más rápido y con mejor comprensión. En adelante, vamos a examinar algunos aspectos del proceso de la lectura y las maneras de mejorarla.

Entender la lectura

Veamos primero qué es la lectura. ¿Se ha preguntado alguna vez qué es la lectura? Lo ha estado haciendo por muchos años, pero ¿entiende usted exactamente qué es lo que hace cuando lee?
En nuestra experiencia, la mayoría de las personas no se han detenido a pensar en esto, solamente han seguido leyendo desde que les enseñaron.
Definiremos lectura como un proceso complejo que envuelve dos partes. Primero, la captación de los símbolos escritos por la vista y, segundo, su interpretación en el cerebro. En esta definición tomamos lo esencial del proceso de la lectura, aquello sin lo que no se completaría la misma. Usted no ha leído hasta que interpreta las palabras en su cerebro, y no podría hacerlo si no pudiera captarlas a través de la vista.
Pero hay una diferencia muy grande entre aprender a leer y leer en sí. Una buena manera de aprender a leer no es, necesariamente, una buena manera de leer una vez ya lo sabe hacer.
Para aprender a leer, usted tuvo que aprender a reconocer letras y palabras y a convertirlas en el lenguaje que ya conocía, que era el lenguaje hablado. Por eso aprendió a leer en voz alta, descodificando el texto y convirtiéndolo en el lenguaje hablado que usted había estado escuchando desde pequeño. Así, iba haciendo una conexión entre las palabras que ya sabía pronunciar y los símbolos que estaban en el papel.
Luego de que aprendió a leer y a pronunciar las palabras, el siguiente paso fue aprender a leer en silencio. Los maestros suelen instruir a sus estudiantes esto diciéndoles "lee para ti".
Y seguramente hasta ahí llegó toda la instrucción que usted recibió sobre cómo leer. Luego vino la práctica, le ayudaron a ampliar su vocabulario, a encontrar la idea principal, entre otras cosas, pero estas son estrategias, no técnicas. La técnica de lectura continuó siendo la misma hasta el día de hoy.
El problema con esta forma de leer es que incluye aspectos que son innecesarios y que, peor aún, dificultan su capacidad de comprensión. Leer "diciendo las palabras para usted mismo", mejor conocido como subvocalización, es el equivalente a escribir en un teclado con dos dedos.

Vicios de la lectura

El lector lento, usa en su proceso de lectura cuatro fases, a saber:
A. Visualización. Recepción visual de la información a través de sílabas o palabras sueltas.
B. Fonación. La información pasa de la vista al habla (articulación oral consciente o inconsciente). Implica tiempo desperdiciado por los habituales vicios de vocalización y subvocalización, con los que se aprendió a leer, pero que al no hacer falta se convierten en vicios.
C. Audición. La siguiente etapa que recorre la información: del habla al oído (sonorización introauditiva, generalmente inconsciente). Es otro paso innecesario que frena la velocidad de la lectura.
D. Cerebración. Oído-cerebro: integración de los elementos que van llegando separados. Tardía culminación del proceso comprensivo en el modo de lectura común lenta.
Como puede verse, dos de estas etapas son, además de innecesarias, factores de distracción y pérdida de concentración.
El lector eficiente simplifica ese proceso a dos etapas solamente:
A. Captación visual dinámica- Visualización global, es decir, varias palabras o frases enteras.
B. Lectura mental directa- Interpretación en el cerebro sin interrupción ni mediación de los procesos vocales y auditivos que no hacen sino añadir distracción al proceso de lectura.
La repetición, sonora o silenciosa, de las palabras para entonces escucharlas internamente y sólo ahí poder procesar la información le impone a la lectura la barrera del sonido, que sólo se puede superar con un método de lectura rápido y eficaz. En general, una persona no puede hablar a más de cerca de 250 palabras por minuto. Si, como condición para leer, tiene que repetirse constantemente las palabras, esa misma será la velocidad máxima de lectura.
Entonces, el primer requisito para mejorar velocidad de la lectura, y a la misma vez la comprensión, consiste en abandonar la subvocalización. Y aunque hay ciertas maneras de ayudarse a lograr eliminar ese vicio, como tararear mientras se lee, la única manera real y permanente de lograrlo es leer más rápido.
Pero usted dirá, ¿cómo es que para leer más rápido tengo que dejar de subvocalizar y para dejar de subvocalizar tengo que leer más rápido? Pues así es la dinámica de este proceso, pero esto no es lo único que puede y debe hacerse para leer más rápido y tener una mejor comprensión.
Otro vicio de la lectura que casi todo el mundo padece es el de la regresión. Se trata de volver a leer inmediatamente para confirmar lo que se ha leído. Para poder mejorar, hay que eliminar este vicio que no hace sino desconcentrar al lector.
Otros vicios o defectos de la lectura son:
Campo de captación limitado.
Lentitud perceptual.
Movimientos oculares deficientes y desorganizados.
Hábitos de atención y concentración deficientes.
Poca práctica de la lectura, por el desinterés que causa un proceso lento y defectuoso.
Temor a perder la comprensión, lo que lleva a leer aún más lento en la creencia de que se mejora la comprensión mirando las palabras más tiempo.
La costumbre de leer lento, "leo así porque siempre lo he hecho así".
Poca capacidad de establecer qué es importante y qué no lo es.
El esfuerzo de recordarlo todo en vez de recordar selectivamente lo verdaderamente importante.
Hacia el final de este texto le daremos una serie de ideas y sugerencias para mejorar la lectura, pero antes explicaremos qué es y qué no es la Lectura Veloz.

Lectura Veloz


La lectura veloz es un adiestramiento en una forma de leer más eficiente a través del cual se eliminan los vicios y defectos de la lectura y se sustituye la forma de leer lenta y deficiente por una basada en el mejor aprovechamiento de las capacidades de cada persona.
Aunque el término que define este método es la palabra "veloz", la realidad es que la clave de la velocidad no está en hacerlo rápido, sino en hacerlo más eficientemente. Veamos a qué nos referimos con esto.
Decíamos que casi todos nos quedamos leyendo con la misma técnica con la que aprendimos a leer. Esta no se basaba solamente en leer y repetir, la subvocalización, sino también en leer letra por letra, sílaba por sílaba, cada palabra para entonces entenderla e irla uniendo a las demás palabras, con lo que se obtiene el significado de la oración, etc. Este proceso se repite una y otra vez cientos y miles de veces en la lectura de párrafos y páginas.
Al hacer esto, estamos usando solamente una pequeña porción de nuestro campo visual, a saber, la visión focal. Es cierto que es en ese área donde se capta la imagen con mayor precisión, pero también es cierto que podemos captar una inmensa cantidad mayor de información si ampliamos nuestro área de captación. Gran parte del método de Lectura Veloz está fundamentada en la ampliación de esta área de captación.
Para ver la diferencia entre una cosa y la otra, usted puede hacer una prueba. Ponga sus dos dedos índices frente a sus ojos y mírelos fijamente. Mientras hace eso, separe su mano derecha y muévala alrededor de su cara, en todas direcciones. Notará que, aunque sigue observando fijamente su índice izquierdo, también puede ver su mano derecha aunque la mueva muy lejos. No la ve tan clara y definida, pero la puede ver y apreciar.
Cuando usted lee de la forma habitual, está usando solamente la visión focal, la que nos permite ver los objetos y, en el caso de la lectura, las letras, con una alta precisión y claridad. En el espacio que abarca nuestra visión focal solamente caben un par de sílabas. Por eso nos movemos dentro de las palabras descifrándolas luego de haberlas captado en fracciones.
Usted tiene, sin embargo, la capacidad de captar mucho más que sílabas o pedazos de palabras. Puede, de hecho, captar frases enteras en el mismo tiempo que ahora le toma una o dos sílabas.
Captar una frase completa en el mismo tiempo en el que ahora capta una sílaba es la clave de la velocidad de la lectura, pero hay mucho más que velocidad en esto.
La frase es una unidad de sentido más precisa que la palabra suelta. Cuando decimos "técnico de reparación de computadoras", la frase completa tiene un sentido mucho más exacto que cada una de sus partes. Un lector realmente lento leerá "téc ni co ­entonces comprende la palabra técnico­ de re pa ra ción ­entonces comprende que es un técnico de reparación, pero todavía no sabe qué es lo que repara­ de com pu ta do ras ­y aquí tendrá que repensar toda la frase para comprender el sentido completo. Un lector un poco más experimentado leerá: "téc nico de re pa ración de com pu tadoras". Aunque divida la frase en 10 pedazos, en vez de los 14 que el más lento, al igual solamente tendrá una comprensión de la frase cuando termine con el último pedazo.
El lector eficaz hará algo completamente diferente. En una sola fijación de su vista, captará la frase completa "técnico de reparación de computadoras" y comprenderá el sentido completo en un instante. ¡En el mismo tiempo que el lector lento todavía está en la primera palabra!
¿Quién comprenderá mejor, el que lee en pedacitos o el que lee en forma integral cada frase o unidad de sentido? La pregunta se responde sola, pero hay aún más.
Se trata de la velocidad de procesamiento de nuestro cerebro. Usted estará de acuerdo en que el cerebro humano tiene una capacidad mayor que la más avanzada computadora que se haya creado. Pero con la lectura lenta, usted le está administrando a su cerebro la información a una velocidad tan lenta y en una forma tan fragmentada que el cerebro tiene que ocupar su gran capacidad en otra cosa. Ahí es donde viene la distracción, la pérdida de concentración. Por eso es que a veces usted termina de leer un párrafo y mira atrás y no se acuerda de nada. Sus ojos pasaron por las palabras, pero usted no captó nada.
A lo que vendría otra pregunta que se contesta sola, ¿quién comprenderá mejor, el que lleva a su cerebro la información en forma lenta y fragmentada, o quien lo hace a la velocidad de su cerebro?
Como puede verse, la velocidad en la lectura va amarrada necesariamente a la comprensión. En las pruebas de lectura que realizamos en nuestro instituto, sistemáticamente los estudiantes que leen más rápido retienen más que los que leen despacio. Cabe aclarar, sin embargo, que no se trata de leer rápido con la misma técnica deficiente, sino de cambiar la técnica a una más eficiente.
Además de entrenar a captar más en el mismo tiempo que ahora se capta menos, un sistema de Lectura Veloz entrena a hacer los movimientos de los ojos en una forma rítmica y acelerada y desarrolla otros factores que ayudan tanto a mejorar la velocidad como la retención de lo leído.


Malos consejos a evitar

Lamentablemente, en el mercado y en el público hay ciertas ideas erróneas acerca de la lectura que usted debe evitar porque le pueden llevar en la dirección contraria a la deseada.
1. Lea solamente las palabras importantes, no se preocupe por las demás.
¿Y cómo va a saber cuáles son las importantes si no las lee primero para poder decidir?
Hay programas que proponen que usted salte dentro del texto leyendo solamente las palabras importantes, las palabras clave, las palabras gatillo (trigger words). Llegan a decir que el 80% de las palabras en un texto son basura, y que usted muy bien puede valérselas sin ellas.
En general se trata de que usted lea solamente los nombres y los verbos. Esto, sin embargo, puede traer problemas mayores. Digamos que usted lee la oración:
"La casa se quemó."
Al leer solamente las palabras "importantes", usted leería solamente "casa" y "quemó", y claro, con estas tendrá el sentido de lo que decía la oración. ¿Cierto?
Pero, ¿y qué si la frase es:
"La casa no se quemó."?
Aquí, nuevamente, las palabras "importantes" son "casa" y "quemó", pero, esta vez, si usted solamente capta estas palabras, habrá entendido todo lo contrario.
Todas las palabras, así como la construcción sintáctica de las oraciones, son importantes para lograr una buena comprensión de lo que se lee. Si así no fuera, los libros podrían ser de una fracción de la cantidad de páginas, con el consiguiente ahorro para los editores, pues solamente tendrían las palabras "importantes".
Esta concepción errónea de que la rapidez en la lectura se obtiene saltando en el texto, producto de algunos promotores de sistemas cuasi milagrosos, es causa del escepticismo de muchas personas, sobre todo en el ambiente académico, hacia la Lectura Veloz.

En realidad, para comprender cabalmente un texto hay que leerlo todo, pues solamente cuando se ha leído todo se puede llegar a una conclusión de qué es lo verdaderamente importante.
2. Lea en voz alta para mejorar la concentración y poder memorizar mejor.
Recordemos cuando una maestra en la escuela elemental, deseosa de asegurarse de que sus alumnos comprendieran un texto, ponía a uno a leer en frente del grupo, y al resto a leer al unísono. Con el tiempo, desarrollamos la errónea idea de que si leíamos algo en voz alta y lo hacíamos muchas veces, íbamos a entender y a memorizar mejor. Nada más lejos de la realidad.
El esfuerzo de pronunciar las palabras lo que hace es interferir con el proceso de interpretación en el cerebro, añadiendo una tarea innecesaria.
3. Usted necesita de un estado mental especial o alterado para leer mejor.
Lo que se necesita para leer mejor es estar tan alerta y concentrado como sea posible, no hay nada de especial en ello. Usted hará más por su aprovechamiento de la lectura buscando un lugar adecuado, tranquilo y cómodo para leer y con hacerlo a una hora en que se sienta fresco y descansado que con ningún proceso esotérico.
4. Se puede leer a 25,000 palabras por minuto en dos días.
Esta es el tipo de alegación que más escepticismo produce, y con mucha razón. Aunque hay personas que han logrado velocidades verdaderamente sorprendentes, no es menos cierto que ha sido gracias a un extenso e intenso programa de trabajo a través del tiempo. Como ocurre con cualquier destreza, el dominio proviene de la práctica y no surge de la nada.

Qué puede usted hacer ya para leer mejor y más rápido

A continuación encontrará una lista de sugerencias que usted puede comenzar inmediatamente para lograr mejorar su lectura. Recuerde que, como con toda destreza o habilidad, al principio resulta difícil abandonar los viejos modos de hacer las cosas y los nuevos no siempre rinden frutos inmediatos ni son fáciles de adoptar. Usted necesitará imponerse la disciplina y hacer un esfuerzo constante. Si al principio no encuentra una mejoría, insista.
10. Mejore su vocabulario. Use el diccionario con frecuencia. Si existe un diccionario especializado para la materia que usted está estudiando, consígalo y téngalo al lado. Anote las palabras que no reconoce, búsquelas y repáselas posteriormente. Úselas, es la mejor manera de apropiarse de ellas.
9. Analice lo que lee inmediatamente y anótelo. Guarde su análisis, resumen o interpretación de lo leído junto con el texto. De esta manera, cuando tenga que regresar a ese texto, no tendrá que releerlo todo, sino solamente lo importante.
8. Establezca prioridades. Clasifique el material que tiene que leer entre "muy importante", "regular" y "poco importante". Luego comience a leer en orden de importancia.
7. Busque ayuda. Para textos muy complicados, sobre todo los que llamamos "clásicos", busque resúmenes o compendios que le permitirán comprender mejor su lectura. Estos materiales pueden ser buenos auxiliares de la lectura, pero conviene advertir que son pésimos sustitutos de la misma.
6. Hágase preguntas mientras lee. Por cada capítulo, subcapítulo o sección que usted lee, formúlese una pregunta a partir del título o la introducción, y luego lea buscando la contestación.
5. Evite subrayar. Cuando se subraya, se está tratando de marcar lo "importante" sin haberlo leído todo. Mejor lea todo el material buscando una comprensión global y sólo entonces trate de establecer qué es lo más importante.
4. Busque el lugar correcto. Nunca lea en la cama los materiales asignados por la universidad. Tampoco elija un lugar muy ruidoso, con interrupciones y distractores. Sobretodo, no lea mientras ve televisión o escucha música fuerte. Aunque mucha gente cree que de esa manera puede estudiar, la realidad es que tiene tantas interrupciones en su atención a lo que lee, que le toma mucho más tiempo completar la tarea y no la va a hacer tan bien como si lo hace en un lugar adecuado.
3. Busque el momento correcto. No lea tarde en la noche, si puede usar tiempo durante el día, especialmente por la mañana. Para muchas personas es mejor levantarse más temprano y leer fresco y descansado que hacerlo en las horas de la noche. Separe el tiempo que necesita para leer evaluando el material y su capacidad, no lea "cuando me surja un rato", o mientras hace otras cosas.
2. Prepare su lectura. Antes de comenzar un libro, investigue todo lo que pueda acerca del mismo, de su autor, del propósito que éste tuvo para escribirlo, de qué otras obras ha escrito, a qué movimiento literario, político, religioso o social pertenece, qué época representa, etc. Esta información muchas veces se encuentra en las tapas del libro, así como en su prólogo e introducción, precisamente las partes que muchas veces dejamos de lado.
Y, la forma número 1 para leer más rápido y eficientemente:
1. Tome un curso de Lectura Veloz. Aprenda técnicas que le permitirán multiplicar su velocidad de lectura en todo tipo de material, mejorando a la vez su comprensión y aprovechamiento.



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