Nuevo curso sabatino a precio especial

Comenzaremos un curso a distancia, en grupo, el próximo 26 de septiembre, con una rebaja de $200 del precio regular. El costo regular del curso es $700, pero para este grupo lo hemos rebajado a $500. El pago puede realizarse completo o en plazos.

Esta es una magnífica oportunidad de desarrollar, a la par que un grupo pequeño, las técnicas de la Lectura Veloz, nuestro Método de Estudio y las técnicas de Memoria.  Con su duración de dos meses, tendrás tiempo razonable y suficiente para aprender, practicar y  aplicar estas técnicas a tus lecturas y estudios propios.

A partir del 26 de septiembre de 2020, estaremos ofreciendo el curso todos los sábados de 2:00 a 5:00 p.m. Las clases se ofrecerán en vivo en ese horario, pero también se grabarán y estarán a disposición del estudiante durante toda la semana, tanto para reponer en caso de ausencia como para refrescar el material cubierto en clase. Además, el instructor contesta mensajes sobre dudas, aclaraciones o instrucciones adicionales durante toda la semana.

Para más información, puedes usar la forma de contacto en esta página, o llamar al 787 347-4415 o mira todos los detalles aquí. Si deseas separar espacio, llena la Hoja de Inscripción. Al llenar la misma, nos comunicaremos cuanto antes para confirmar y hacer el envío del Manual del curso, el cual se hará tanto físicamente, por correo, como digitalmente, por correo electrónico. Es importante que ambas direcciones estén correctas al llenar el formulario.

Si deseas comenzar el curso tan pronto como hoy mismo, mira los detalles de nuestro Curso Individual.

Este es un curso completamente en vivo y online, con participación activa de los estudiantes. El mismo, además, queda grabado online a disposición de los estudiantes, para revisión o reposición en caso de que no se pueda estar en la fecha y hora. Aprovecha el precio especial de $500.00 (regular $700.00).
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Si el tiempo no te da, ¿qué vas a hacer?

Una de las quejas más frecuentes de todo estudiante es que el tiempo no le da para mantenerse al día en sus estudios y, mucho menos, para todo lo demás que desea hacer. Según avanza en su vida universitaria, este problema se pone aún mayor.

Pero preocuparse y quejarse no va a resolver nada. Si queremos resolver este problema, tenemos que buscar  técnicas de estudio que permitan mejorar el uso del tiempo. De esta forma, lograremos más en menos tiempo, el esfuerzo rendirá más y contaremos con más tiempo libre.

NILVEM ofrece entrenamientos en estas técnicas. Nuestro Curso de Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria es la más importante inversión que puedes hacer para aprender a usar tu tiempo de estudio con eficiencia y mejorar tu desempeño académico.

La lectura lenta, además de hacernos gastar cantidades de tiempo excesivas en la misma, es fuente de distracción continua mientras leemos. Por eso, el lector lento pierde el hilo constantemente y se queja de que, al terminar, no recuerda qué fue lo que leyó. Pero, nuevamente, quejarse no resuelve nada.

Anxious Businessman Looking at Office Clock — Image by © moodboard/Corbis
Anxious Businessman Looking at Office Clock — Image by © moodboard/Corbis

La Lectura Veloz es un readiestramiento de la destreza de la lectura, a través del cual el estudiante aprende a leer de una manera más eficiente, consiguiendo, además de terminar en mucho menos tiempo, incrementar su concentración de manera que logra una mayor retención y comprensión de lo leído. Durante nuestro curso, el estudiante comprueba a través de exámenes que tanto su comprensión como su velocidad se van incrementando.

Otra de las causas del mal uso del tiempo en el estudio es la falta de organización. La mayor parte de los estudiantes reportan que muchas veces “no saben por donde empezar”. Por consiguiente, tampoco saben por dónde seguir ni cómo terminar. Todo esto se debe a la falta de método.
En NILVEM enseñamos un Método de Estudio coherente y completo, con el cual el estudiante aprende cómo enfrentar el material, cómo analizarlo y cómo organizarlo de manera que pueda entenderlo mejor.

Pero ahí no acaban las quejas de los estudiantes con respecto al tiempo. Muchos se quejan, además, de que tienen que pasar horas tratando de “embotellarse” lo que han estudiado. Cuando llegan al examen, muchas veces se les olvida y, cuando se acuerdan para el examen, no tienen certeza de que lo van a recordar después, que es lo importante. Todo esto se debe a la falta de técnicas de memorización efectivas, ya que nunca les han presentado las mismas. Nuevamente, no sirve de nada quejarse, lo que puede ayudarte es aprender estas técnicas.

Las técnicas de Memoria que se enseñan en NILVEM le permiten a un estudiante memorizar con poco tiempo y esfuerzo cualquier tipo de información: datos, palabras, números y combinaciones de estos. Se trata de técnicas comprobadas, presentadas en forma gradual de manera que el estudiante se asegura durante el curso de dominarlas plenamente.

Como puedes ver, hay mucho más que hacer que quejarse en cuanto al rendimiento del tiempo para estudiar. Llámanos al 787 347-4415 o visítanos en internet en nilvem.com, para darte más información acerca de nuestros cursos. Es la inversión de tiempo y dinero más importante que puedes hacer para mejorar en tus estudios y ganar tiempo.

Y para terminar con el tiempo, debes saber que este texto tiene 580 palabras. Seguramente, te debe haber tomado entre tres y siete minutos leerlo. Si ya hubieras tomado nuestro curso, lo hubieras hecho en menos de un minuto. No lo dejes para después, llámanos.

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¡No tengo tiempo!

Por José R. Fortuño Candelas

De todas las excusas que suelo escuchar en mis estudiantes, cuando no han realizado la tarea asignada, la más común es la de «no tuve tiempo». Es también la más creída; casi siempre, cuando decimos que no tuvimos tiempo, nos lo estamos creyendo.

Intrigado por este problema del tiempo, he tomado por costumbre preguntarle a mis estudiantes en qué estuvieron usando su tiempo, ya que no les alcanzó para la tarea. Casi invariablemente, una de las actividades que más tiempo les consumió fue ver televisión. Entonces les pregunto cuánto tiempo estuvieron viendo televisión durante la semana.

Debido a que casi nadie me dice que enciende la televisión para ver algún programa específico por su contenido, encuentro que casi siempre se usa para ver «lo que estén dando», para pasar canales hasta encontrar algo interesante o para ver algo que, aunque la persona acepta que es una porquería, lo ve porque «no hay mas ná…».

Lo peor es que cuando sacamos cuentas, la cantidad de horas dedicadas a esta actividad, si es que puede llamarse así, es sorprendente. Un joven, por ejemplo, calculó en 14 las horas que estuvo viendo televisión durante una semana, luego de haberme dicho que no tuvo tiempo de hacer una asignación que, a lo sumo, le hubiera tomado media hora.

Cuando le pregunté si podía recordar algo interesante que vio, me contestó que la mayor parte eran series repetidas. Uso el ejemplo de la televisión porque me parece especialmente significativo, pero hay otras actividades similares que no nos producen ningún beneficio, ni personal ni económico, y a las cuales dedicamos grandes cantidades de tiempo.

Una joven me calculó en más de diez horas las que pasaba hablando por teléfono en una semana y, cuando le pedí que resumiera algunas cosas importantes que había hablado, no pudo señalar ninguna. Pero no son sólo los jóvenes los que incurren en este desperdicio del tiempo, para luego darse cuenta de que dejaron de hacer tareas importantes.

Todos podemos evaluar nuestras actividades y vamos a encontrar una buena cantidad de las mismas que son superfluas y prescindibles. Vemos telenovelas que dan vueltas y vueltas sobre lo mismo capítulo tras capítulo y conversamos todos los días a la hora del almuerzo con las mismas personas sobre los mismos temas cuando podríamos utilizar ese tiempo para leer ese libro que hace tiempo tenemos pendiente o realizar alguna tarea atrasada.

Fíjese que no me estoy refiriendo a actividades de recreo y entretenimiento que nos ayudan a descansar y a relajarnos. La inversión de parte de nuestro tiempo en estas actividades es muy productiva en todos los sentidos. Me estoy refiriendo a esas actividades, principalmente pasivas, usualmente repetitivas y casi siempre poco retantes a nuestro cerebro en las que nos envolvemos en forma rutinaria.

Llegamos a la casa y encendemos el televisor automáticamente, como si nos hiciera falta; recibimos una llamada telefónica y nos envolvemos en una larga conversación sin evaluar si realmente queríamos hacerlo.

Muchas veces nos ponemos a hacer algo importante y, a la misma vez, hacemos otras cosas de menor importancia que nos distraen y hacen que la tarea nos tome el doble o el triple del tiempo que hubiera tomado si nos concentráramos. Un ejemplo muy común de esto es el estudiante que insiste en leer mientras ve televisión o chatea.

Algunas recomendaciones para mejorar el uso del tiempo y dejar de usar la excusa de «no tengo tiempo» son:

  • Evalúe las cosas que hace rutinariamente y decida cuales puede y debe poner en un segundo plano y cuales tiene que asegurarse de hacer.
  • Decida que usted no es una víctima indefensa de lo que sucede a su alrededor y controle lo que hace y la cantidad de tiempo que dedica a cada cosa.
  • Haga un cálculo lo más exacto posible de cómo transcurre su día y su semana y cuánto tiempo dedica a cada cosa. Luego, analice y decida si esas proporciones de tiempo son razonables, sobre todo desde el punto de vista de lograr las metas que se ha propuesto.
  • Planifique el tiempo que va a dedicar a cada tarea y vaya evaluando si las puede realizar en el tiempo que planificó, de manera que cada vez pueda hacer planes más precisos.
  • Sí encuentra que dedica demasiado tiempo a actividades poco productivas, haga un plan de cómo va a dejarlas o a reducirlas significativamente. Con la televisión, es conveniente decidir qué programa o programas va a ver, encenderla o sentársele enfrente solamente cuando sea la hora de verlos y mantenerla apagada el resto del tiempo.
  • Busque periodos, aunque pequeños, a los cuales asignar determinadas tareas o actividades. Por ejemplo, si usted tiene una hora de almuerzo, pero lo hace en la mitad, propóngase usar la otra media hora todos los días para leer un buen libro, o para hacer ejercicios, en vez de envolverse en la misma conversación circular de todos los días.
  • Cuando comience a hacer una tarea, evite las interrupciones; posponga éstas y no la tarea. A menudo, comenzamos a realizar una tarea, que puede ser estudiar o puede ser organizar un escritorio, y recibimos una llamada de algún amigo o familiar para conversar. En vez de atender la llamada en ese momento, digámosle que le llamaremos más tarde, cuando hayamos terminado lo que nos habíamos propuesto
  • Evaluemos también la forma en que hacemos las tareas necesarias y determinemos si tenemos las destrezas o los medios para hacerlas de la manera más eficiente. Si la contestación es que no, entonces propongámonos inmediatamente aprender a hacerlo mejor. Un estudiante, por ejemplo, se queja de que pasa mucho tiempo leyendo y que, luego, no le da tiempo de analizar lo leído. Es evidente que necesita mejorar su lectura para reducir el tiempo y mejorar la comprensión.

Se trata de una serie de decisiones y acciones sencillas, todas con el propósito de ganar control sobre nuestro tiempo y dejar de perderlo inútilmente. Cada vez más es cierto aquello de que «el tiempo es oro». El tiempo es dinero y cuando decimos «no tengo tiempo» estamos, en realidad, haciendo una admisión de que lo hemos malgastado.

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