6 Ideas para desarrollar el hábito de la lectura

Aunque todas las personas reconocen la importancia de leer para mantenerse informado y enriquecer su mente y su vida, son pocas las que, en realidad, leen en forma regular. Para demasiadas personas, la lectura es algo lejano, difícil y frustrante.  A continuación compartimos algunas ideas que pueden ayudar a desarrollar el hábito de la lectura. Leer más

Comparte este artículo:

El efecto Pigmalión

En la mitología griega, Pigmalión fue un rey de Chipre y, además, un escultor. Se obsesionó con la idea de la belleza que no encontraba en las mujeres y creó una figura de marfil que, para él, era más bella y perfecta que ninguna mujer. Todos los días trabajaba perfeccionando su escultura y por las noches soñaba que era de carne y hueso.

La diosa Afrodita se conmovió al observarlo y le concedió su deseo, con lo que la estatua pasó a ser una hermosa mujer, llamada Galatea. Con el tiempo, el mito de Pigmalión ha pasado a significar que si creemos en alguien de determinada manera, haremos que se convierta en lo que creemos que és.

En los años sesenta, un psicólogo de nombre Robert Rosenthal realizó un interesante experimento. Realizó unas pruebas a unos estudiantes y, sin prestar atención a los resultados, escogió un grupo de las mismas y les informó a los maestros que estos estudiantes eran excepcionalmente inteligentes, que podrían esperar grandes resultados de ellos. Al cabo de ocho meses, ese grupo había mejorado sus calificaciones por encima del promedio de la clase.

Como los maestros estaban convencidos de que estos alumnos eran «excepcionales», les brindaron más apoyo, atención y tiempo. Estos estudiantes se destacaron, no porque fueran más brillantes, sino porque sus maestros creyeron que lo eran. La conclusión de Rosenthal confirmó lo que se ha venido a llamar el «efecto Pigmalión», que mientras más altas sean las expectativas que tiene una persona acerca de otra, más probable será que ésta logre resultados positivos.

El efecto Pigmalión se hace evidente en las escuelas, así como en las empresas y familias. Y se manifiesta tanto en la dirección positiva como en la negativa. Si un jefe tiene grandes expectativas con su empleado, es casi seguro que logrará un gran resultado. Si no espera nada o muy poco, eso es lo que obtendrá.

En la familia, las expectativas que ponen los padres en sus hijos e hijas son determinantes en su desarrollo, su autoimagen y autoestima. Cuando esperan mucho de ellos, les orientan, les elogian y les estimulan, van a obtener resultados muy distintos de cuando los etiquetan como perdedores, como poco inteligentes, como lentos.

Lo que funciona a nivel individual lo hace también en las empresas y organizaciones. Si los que las dirigen creen en ellas, invertirán en ellas mucho más que dinero; pondrán en ellas el apoyo, el estímulo, la atención necesaria para que sean como las han soñado.

Comparte este artículo: