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Para concentrarse mejor en la lectura

La lectura, para lograr la mayor comprensión y poderse retener lo leído, requiere de un máximo de concentración. Si no se concentra, la persona que lee pasa su vista sobre las palabras y siente como si estuviera leyendo, pero, al final, no recuerda casi nada.

Es posible que usted ha podido estar un rato leyendo y, luego de una página o dos, mirar hacia atrás y no recordar nada. Es más, seguramente eso le ha estado pasando toda la vida. Quizás ha pensado que esto es inevitable, pero no tiene por qué ser así.

Si cuando se lee la mente está en otra parte, si se piensa en otros asuntos, el hilo de la lectura se interrumpe constantemente. La lectura se convierte en una actividad mecánica, automática. Esa automatización es positiva para muchas otras actividades. Cuando usted maneja un automóvil, por ejemplo, no tiene que pensar en cada detalle del manejo, los mismos los realiza automáticamente. De igual manera, muchas actividades manuales las puede realizar mientras, a la vez, piensa o habla de otra cosa. Con la lectura, eso no funciona así.

La lectura es una actividad que requiere nuestra plena atención. Sin ello, la comprensión se reduce y el esfuerzo es inútil.

El método de la Lectura Veloz es muy eficaz para mejorar la comprensión y, por supuesto su dominio a través de nuestro curso le ayudará a conquistar la distracción. Pero vamos a entrar en algunos factores que contribuyen a lograr una concentración en la lectura.

  • Programar el tiempo y el espacio de la lectura. Establezca con anticipación cuándo va a leer y dónde y prepare todo para cumplir con ese plan. La lectura no puede ser eso que se hace cuando sobra tiempo, sino una actividad importante a la cual usted le asigna su momento y su lugar.
  • Prepare el mejor espacio. Para algunas personas, el silencio absoluto es esencial, mientras que otras pueden concentrarse en medio del ruido y el bullicio. Conózcase y prepare las mejores condiciones posibles para la lectura.
  • Elimine todos los elementos distractores. Lea sin tener ante sí objetos que le llamen la atención. Hoy día, parece que no podemos vivir sin tener activas las pantallas de los celulares y las computadoras. La fuerza con que las pantallas nos atraen y capturan nuestra atención es extraordinaria. Pero sí podemos controlarlos, apagarlos, ponerlos en silencio. También podemos notificar a nuestras amistades que no vamos a estar disponibles por el tiempo que hayamoss destinado a la lectura.
  • Negocie con la familia. No siempre el resto de la familia entiende que el que está leyendo necesita que le den su espacio y le interrumpen constantemente con ruidos y conversaciones. Hay que “negociar” con los demás, además de hacerles comprender nuestra necesidad de no ser interrumpidos.
  • No procrastine. Una de las causas más frecuentes de distracción es el pensamiento recurrente de los asuntos que tenemos pendientes. Por ello, es fundamental resolver esos asuntos a tiempo, para que nuestra mente pueda ocuparse de la lectura. Cada asunto que hemos dejado para después es un asunto que va a venir a nuestra mente continuamente mientras tratamos de leer.

  • Mejore su actitud hacia la lectura. Es muy difícil que consiga concentrarse si está leyendo de mala gana. Una actitud negativa hacia cualquier actividad hace que la misma se realice con menor calidad, pero con la lectura esto es peor, por lo mismo de que requiere que toda nuestra capacidad mental esté en ella. Aunque muchas veces tenemos que leer cosas que no quisiéramos, siempre podemos mejorar nuestra actitud y encontrar en lo que estamos leyendo un sentido mayor.
  • Tome la dosis adecuada. Si usted trata de leer por un largo periodo de tiempo, verá que según pasa el tiempo, su concentración disminuye. Es mejor dividir el tiempo de lectura en varios periodos más cortos, con un descanso en el medio.

Nada de lo que hemos dicho aquí se consigue con facilidad. Se requiere que se haga un esfuerzo con disciplina para lograrlo. Pero no es imposible. Usted puede mejorar su concentración y aumentar la retención de lo leído.

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El aprendizaje requiere herramientas adecuadas

Imagine intentar sacar un tornillo sin un destornillador o clavar un clavo sin un martillo. Difícil… ¿verdad? Puede que logre hacerlo, pero será mucho más fácil y le tomará menos tiempo hacerlo con la herramienta adecuada.

Ahora imagine intentar una labor más complicada, como construir una mesa, arreglar un motor o montar una puerta. ¿Podría hacerlo solamente con el destornillador y el martillo? Por supuesto que no, ahora necesitará un conjunto de herramientas más especializadas y poderosas. Además, necesitará orientarse con un manual de instrucciones para completar la labor correctamente.

Para cada tarea que nos proponemos, en la casa o en el trabajo, reconocemos rápidamente la necesidad de hacernos de la herramienta adecuada para dicha tarea.

Sin embargo, para una de las principales tareas que enfrentamos en nuestra vida, y que nuestros hijos enfrentarán también, no solemos reconocer esta necesidad de conseguir la herramienta adecuada. Me refiero a la educación, al aprendizaje, sea que lo hacemos en una escuela o universidad o sea que lo hacemos por nuestra cuenta o como parte de nuestras responsabilidades profesionales. Leer más

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