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La receta del éxito, según Bill Gates

Bill Gates, reconocido como el hombre más rico del mundo, ha publicado un breve artículo en BBC News, donde resume lo que, a su entender, es la receta el éxito en nuestros tiempos.

Estas palabras tienen especial significado si tomamos en cuenta que el Sr. Gates, además de su riqueza, ha liderado la revolución tecnológica mundial durante los últimos 30 años.

Veamos cuáles son los puntos claves de esta receta para el éxito:

• La habilidad para utilizar herramientas informáticas de manera efectiva.

Afirma Gates que la revolución tecnológica “ha convertido a casi todas las personas en trabajadoras de la informática”. Desde la cajera del supermercado que registra productos con un escáner, hasta un ejecutivo que utiliza un programa para analizar el mercado, según Gates, “una base sólida de conocimientos de software de producción y otras herramientas de IT se ha transformado en el cimiento del éxito en casi todas las carreras”.

• Un buen respaldo en matemáticas y ciencia.

Todos las innovaciones interesantes de los últimos años provienen de la vanguardia en las ciencias y la ingeniería.

• La capacidad de comunicarse bien y poder trabajar con distintos tipos de gente.

Muchos piensan que el desarrollo del software es una actividad de solitarios. Gates afirma, por el contrario, que tiene mucho más que ver con la colaboración y el compartir de ideas entre muchas personas, incluyendo el escuchar y comprender las necesidades de los clientes.

• La pasión por seguir estudiando siempre.

Gates recuerda que, en su juventud, adquirió el hábito de leer muchos libros. Recomienda leer mucho sobre un espectro amplio de temas, lo que en estos tiempos ha de implicar usar la Interner y buscar información.

Concluye Gates afirmando que “tener ese tipo de curiosidad o inquietud por lo que pasa en el mundo hace que cualquiera tenga éxito, más allá del campo que le interese”.

Por supuesto que para obtener el éxito en la vida –cualquiera que sea nuestra idea de éxito– hacen falta muchas más cosas. Pero resulta interesante que el señor Gates destaque éstas cuatro capacidades. Si observamos, todas tienen que ver con el aprendizaje.

Resulta conveniente, pues, que evaluemos si contamos con las mismas y si estamos ofreciéndoselas a nuestros hijos.

El artículo completo de Gates lo puedes encontrar en:

Bill Gates: la receta del éxito

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11 claves para aprender cualquier cosa

Por José R. Fortuño Candelas

¿Quieres aprender otro idioma? ¿Te gustaría aprender un deporte? ¿Estás interesado en aprender cómo codificar? A muchos de nosotros nos gustaría adquirir nuevas habilidades, pero pensamos que es «demasiado difícil» o que «toma demasiado tiempo».

Mediante el uso de técnicas de aprendizaje acelerado, puedes aprender rápidamente las habilidades que normalmente toman meses, años o décadas de estudio. A continuación, presentamos 11 tácticas que se pueden aplicar para aprender cualquier habilidad o tipo de información.
Rompe las metas difíciles en metas alcanzables más pequeñas
Si vemos una meta lejana y difícil, nos desanimamos. Si la vemos cercana y alcanzable, nos movemos hacia el frente. «Aprender a hablar alemán» es una meta que luce enorme e imposible. «Aprender las 100 palabras en alemán de uso más frecuente» es una meta alcanzable y medible.
La clave para la mejora de sus capacidades de aprendizaje es ser capaz de romper todas sus ambiciones –ya sea que estén relacionados con los negocios, la lengua, o la salud– en una serie de pequeños objetivos, medibles, y alcanzables.
Utiliza el principio de 80:20
¿Alguna vez has oído hablar del principio de Pareto? Es una regla simple que dice que el 80% de los resultados provienen del 20% del esfuerzo. Se utiliza sobre todo en los negocios (80% de las ventas, por ejemplo, proceden del 20% de los clientes) pero se puede aplicar a cualquier cosa.
En una lengua, el 20% de las palabras representan el 80% de la lengua escrita. En la música, el 20% de las progresiones de acordes representan el 80% de todas las canciones pop. El aprendizaje acelerado requiere que usted se centre en el vital 20% y evite perder tiempo en el menos vital 80% de la tarea.
Aplica el principio de Pareto a todo tu aprendizaje, desde el vocabulario de un idioma extranjero hasta la programación de computadoras, y aprenderás más rápido que nunca.

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No temas al cambio…¡únete!

Por José R. Fortuño Candelas
NILVEM

«LO ÚNICO permanente es el cambio», estas palabras, pronunciadas por primera vez por un filósofo griego hace más de 2,000 años, se han vuelto la realidad que vivimos todos los que trabajamos y participamos, de alguna manera, en la «Sociedad del Conocimiento». El cambio es continuo y cada cambio no hace sino abrir paso a nuevos cambios.

Ante esta realidad, podemos meter la cabeza en la arena, pero no podemos escapar. El cambio nos acosa por todas partes y, con razón, a veces nos sentimos asustados. ¿Qué hay de la estabilidad de los empleos, de las empresas? Muy poco. ¿Cuánto tiempo va a pasar antes de que una tecnología, una máquina o una forma de hacer las cosas se pongan obsoletas? Muy poco tiempo.

  1. Los gobiernos van a seguir dejando de absorber los problemas de desempleo y van a seguir abandonando áreas de gestión, dejándolas en manos de las iniciativas privadas. Cada día más y más personas van a salir de las agencias gubernamentales a enfrentar un mundo mucho más fluido y, sobre todo, más hostil.
  2. Las empresas van a seguir, cada vez más, intentando nuevas reorganizaciones, reestructuraciones y, en fin, reingenierías de los procesos en busca de obtener una ventaja, por pequeña que sea, en la productividad y en la capacidad de manejar las innovaciones. Por ello, departamentos enteros van a continuar desapareciendo o al menos disminuyendo dramáticamente de tamaño, o van a seguir siendo trasladados de un lado a otro o sustituidos por nuevas formas de hacer las cosas.
  3. Las tecnologías van a seguir cambiando a un ritmo cada vez más acelerado, arrasando o sustituyendo sectores enteros de la producción y los servicios.

Esto se hace todavía más real cuando observamos las tendencias más importantes en nuestro alrededor, que podemos resumir en tres:

¿Cómo puedo manejar esta situación y salir a flote? Esta es la pregunta y, afortunadamente, tiene contestación. Estamos en la «sociedad del conocimiento», ahora el verdadero valor de los individuos y de las organizaciones empresariales no está en qué o cuanto tienes, sino en qué sabes y cuánto conoces. Pero, más aún, no está en lo que sabes o conoces ya, sino en cómo aprendes y cómo procesas la cantidad de información y conocimientos que se produce a diario para adelantarte a los cambios.

En la Sociedad del Conocimiento, la ventaja es del que tiene la mayor capacidad de aprender y adaptarse o, mejor aún, prevenir los cambios; producirlos, si es posible. Luego, tenemos que evaluar, como individuos y como organizaciones, en el caso de las empresas, qué estamos haciendo para adelantarnos a los posibles cambios, a las nuevas situaciones que se producirán en ese futuro que se acerca aceleradamente. Como individuos, preguntémonos cuán al día estamos en nuestra área de conocimientos y, si observamos que estamos algo atrasados, comencemos inmediatamente a resolver ese problema, pues si no lo hacemos quedaremos en el camino. Cada minuto y cada dólar invertido en nuestra propia educación tendrán un rendimiento mucho más alto que cualquier otra inversión que hagamos.

Tratemos de entender, además, cuánto futuro tiene nuestra área de conocimientos ante la vertiginosa oleada de cambios que se aproxima. Si la respuesta es que podríamos quedar en el camino, o si, peor aún, no podemos dar una respuesta clara, entonces, además de actualizarnos en nuestro área, debemos, simultáneamente, considerar rutas alternas para dar un salto en el momento conveniente, no cuando ya no haya más remedio.

Hay que considerar que, hoy día, en los Estados Unidos la persona promedio cambia de trabajo y, posiblemente, de área, unas siete veces en su vida productiva. Esa tendencia no va a disminuir. Ese cambio, en cada uno de nosotros: ¿será producido por que hemos alcanzado la obsolescencia en nuestra área o será producto de nuestra propia actividad prospectiva, de nuestra preparación y anticipación de las situaciones nuevas? La respuesta es crítica, porque si cambiamos por necesidad impuesta lo haremos, seguramente, para empeorar. Pero si cambiamos porque previmos y nos preparamos, podremos escoger nuestra propia ruta y adelantar nuestros objetivos personales.

En conclusión, el valor más preciado para cada uno de nosotros en estos tiempos es la capacidad de aprender nuevas cosas, de realizar los cambios que sean precisos dentro de nosotros mismos para estar en capacidad de enfrentar las nuevas situaciones con firmeza y, mejor aún, anticiparlas y hacerlas ocurrir de acuerdo a nuestra mayor conveniencia.

Decía Heráclito: «el río no es nunca dos veces el mismo río». Ahora, cuando esta verdad se nos ha venido encima, debemos entender que está dentro de nosotros mismos, en nuestra capacidad de aprendizaje, adaptación y previsión de los cambios, la clave para que el río no nos lleve.

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