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Aprender enseñando

En la antigüedad, el sabio Séneca declaró “docendo discimus”, o “enseñando aprendemos”. Es una pena que este principio no se haya incorporado de manera plena a nuestros sistemas educativos, pero cualquier persona que desee mejorar su capacidad de aprendizaje puede hacer uso del mismo para su beneficio.

El principio “enseñando aprendemos” puede resumirse en los siguientes puntos:

  • Si podemos explicar algo de manera que otra persona lo pueda entender, entonces sabemos que nosotros lo hemos comprendido. Si creemos que hemos entendido algo, no basta con esa sensación para saber que, en efecto, lo hemos entendido. Y la mejor forma de saberlo es explicándolo, enseñandolo a alguien más.
  • Si no logramos explicarlo efectivamente, entonces podremos entender, al menos, cuáles son nuestros puntos flojos y nuestras dudas. Si no “fallamos” al tratar de explicarlo, tampoco entenderemos qué es lo que nos falta. Si sabemos las debilidades, podremos cubrirlas regresando al libro, buscando información adicional, o pidiendo aclaraciones a nuestros maestros.

Para que sea efectivo el método de “aprender enseñando”, las explicaciones deben ofrecerse en las propias palabras, no repitiendo lo que dice el libro. Esto nos obliga a pensar más en el tema de estudio, a verlo desde distintos ángulos y a dominarlo completamente.

Al enseñar pasamos de la mera comprensión al dominio pleno.

El método de “aprender enseñando”, por último, es una excelente herramienta del pensamiento crítico, lo que es esencial para hacer de nosotros aprendices eficaces para toda la vida.

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La fobia a los exámenes y cómo vencerla

Por José R. Fortuño Candelas
http://nilvem.com

Llegamos al final del año académico y, para muchos estudiantes, es un periodo de ansiedad y preocupación. Los exámenes finales, al igual que los exámenes de admisión a estudios universitarios o postgraduados, y las reválidas, suelen causar en muchos estudiantes varios síntomas que son de preocupar.

No son raras las quejas de “me quedé en blanco”, “yo estudié, pero no sé qué me pasó”, entre otras. Para muchos estudiantes, la anticipación del examen los lleva a tratar de evitarlo, a huir del mismo haciéndose el enfermo. Se da, incluso, el caso de estudiantes que no se preparan adecuadamente, con la lógica de que si no espero nada, no habrá decepción.

Si estos síntomas cobran una proporción incapacitante, es necesario que se acuda a un profesional que evalúe y señale el tratamiento adecuado. Las recomendaciones que vamos a ofrecer en este artículo no pretenden sustituir ese tratamiento cuando es necesario, pero pueden ayudar a cualquier estudiante que manifieste esta “fobia a los exámenes” a enfrentarla y a vencerla.

Hay que comprender de dónde surge la ansiedad, para combatirla más efectivamente. Aunque las causas originales suelen estar atadas a experiencias previas, sobretodo en la niñez temprana, podemos identificar distintas situaciones:

  • El estudiante que considera que su preparación para el examen es, por lo general, deficiente.En este tipo de caso, se trata, por lo regular, de estudianes que carecen de una motivación clara para estudiar. Estudian porque hay que hacerlo, como una obligación impuesta, y no porque tengan metas propias establecidas. Cuando estudian, por tanto, lo que están haciendo es “cumplir con los requisitos”, “hacer lo que se le mandó” y no toman iniciativas. Por lo general, están bastante desorientados todo el tiempo.Este estudiante necesita comprender la finalidad y el motivo de sus estudios. Mientras no lo haga, seguirá “dando tumbos” y se arriesga a abandonar sus estudios antes de tiempo y sin completar su carrera.
  • El estudiante que se prepara adecuadamente, pero que llega al examen y no puede hacerlo bien porque la ansiedad durante el examen no lo deja.Este estudiante, a veces, tiene buenos hábitos de estudio y estudia motivado. Pero como el examen tiene un límite de tiempo, y ve que no le va a alcanzar para completar todo, se llena de pensamientos negativos y no consigue hacer un buen examen. El estrés es un gran incapacitante.

La pregunta es: ¿Qué puede hacer un estudiante para vencer esta fobia a los exámenes?

En NILVEM tenemos como parte de nuestra misión ayudar a cada uno de nuestros estudiantes a sacar del medio este problema. Al adquirir la capacidad de la Lectura Veloz, por ejemplo, el estudiante sabe y confía en que puede completar todas las partes del examen y el tiempo deja de ser un factor estresante. Por otro lado, al aprender el Método de Estudio y las técnicas de Memoria, el estudiante sabe qué hacer en cada paso de un proceso que controla él mismo.

Hacerse con las técnicas más avanzadas del Aprendizaje Acelerado es, por supuesto, la primera línea de ataque al problema de la fobia.

Otras medidas que se pueden tomar incluyen:

  • Estudiar a tiempo. Es erróneo pensar que mientras más cerca el examen se estudia, mejor va a resultar. Es todo lo contrario. Si se estudia con tiempo hay más oportunidad de identificar las debilidades y cubrirlas. También hay más tiempo para estudiar y volver a estudiar cada tema hasta dominarlo. Dejarlo para última hora solo aumenta la ansiedad y reduce la capacidad de recordar.
  • Hacer un plan de estudio. En el mismo, además de atender todos los temas necesarios, debe establecerse el tiempo que se les va a dedicar. Debe, en adición, precisarse todos los materiales y recursos necesarios y asegurarlos temprano. El lugar de estudio, incluso, debe ser seleccionado para favorecer el estudio y la concentración.
  • La noche antes del examen, no estudiar. Es preferible descansar y relajarse, pues es lo que realmente necesita un estudiante en ese momento. Por supuesto, habría que haber estudiado a tiempo como se indica arriba.
  • Buscar refuerzos positivos en actividades diversas, algunas relacionadas con la materia de estudio, pero otras no tanto. Es importante aumentar, según se acerca la época de exámenes, los pensamientos positivos acerca de sí mismo del estudiante. Realizar actividades gratificantes, como puede ser el deporte u otras actividades recreativas, puede ayudar a crear un ambiente interno positivo.
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Este artículo es propiedad intelectual. Se autoriza la reproducción siempre y cuando se haga en forma íntegra y se incluya la referencia al autor y a la dirección electrónica de NILVEM-OPTIMUS.
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El aprendizaje requiere herramientas adecuadas

Imagine intentar sacar un tornillo sin un destornillador o clavar un clavo sin un martillo. Difícil… ¿verdad? Puede que logre hacerlo, pero será mucho más fácil y le tomará menos tiempo hacerlo con la herramienta adecuada.

Ahora imagine intentar una labor más complicada, como construir una mesa, arreglar un motor o montar una puerta. ¿Podría hacerlo solamente con el destornillador y el martillo? Por supuesto que no, ahora necesitará un conjunto de herramientas más especializadas y poderosas. Además, necesitará orientarse con un manual de instrucciones para completar la labor correctamente.

Para cada tarea que nos proponemos, en la casa o en el trabajo, reconocemos rápidamente la necesidad de hacernos de la herramienta adecuada para dicha tarea.

Sin embargo, para una de las principales tareas que enfrentamos en nuestra vida, y que nuestros hijos enfrentarán también, no solemos reconocer esta necesidad de conseguir la herramienta adecuada. Me refiero a la educación, al aprendizaje, sea que lo hacemos en una escuela o universidad o sea que lo hacemos por nuestra cuenta o como parte de nuestras responsabilidades profesionales. Leer más

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