12 Tips para mejorar la memoria

Por José R. Fortuño Candelas

¿Alguna vez, mientras estudiabas en la escuela elemental, intermedia o superior o en la universidad, te enseñaron cómo funciona tu memoria?  Cada vez que te pedían que memorizaras cantidades de datos, ¿te decían cómo debías hacerlo?  ¿Verdad que no?

Uno de los más graves “pecados de omisión” de nuestro sistema educativo es que no nos enseña casi nada acerca de nuestra memoria.  No nos enseñan cómo funciona ni, mucho menos, cómo usarla efectivamente.

Con el tiempo, aceptamos como un hecho del destino que no podemos controlarla y, como si fuera inevitable, que la iremos perdiendo paulatinamente con los años.

La experiencia de más de tres décadas de entrenamientos de la memoria de NILVEM nos dice que estas ideas son falsas, que la memoria puede ser mejorada dramáticamente.  Aunque sería una mejor solución el que se enseñaran estas técnicas a través de todo el proceso educativo, de elemental a universitario, con el curso de Memoria de NILVEM podemos enseñar a niños y adultos a usar su memoria con eficiencia. Leer más

Comparte este artículo:

¿Piensas que tienes una mala memoria?

¿Te gustaría tener una memoria poderosa?

Si tuvieras un Ferrari que puede correr a 200 millas por hora, pero solamente corre a 25, y todo el mundo te pasa por el lado en la autopista, ¿no lo llevarías corriendo al taller para arreglarlo?
Lo mismo pasa con tu memoria y tu poder de procesar información. Sabes que podrías hacer mucho más y mejor si tuvieras desarrollada al máximo tu capacidad. Puedes, por supuesto, escoger entre seguirte conformando o tomar la decisión -hoy- de hacer tu vida mucho mejor en este aspecto. Leer más

Comparte este artículo:

Cuando la distracción ayuda a la memoria

Que la concentración ayuda a aprender y recordar mejor es una verdad que todos aceptamos.  

Su contraparte, que la distracción es negativa para la memoria, no siempre es cierta.

Muchas veces, el recuerdo posterior se estimula por periodos de distracción o descanso mientras se estudia.  En general, es recomendable interrumpir periódicamente la lectura y el estudio e intercalar actividades que distraigan la mente.  Al regresar al trabajo, puede observarse que se entiende mejor y se adelanta más.

Un reciente estudio realizado en la University College London, comprobó que personas con problemas de memoria, debidos a daños en el hipocampo relacionados con la epilepsia, mejoraron su desempeño en tests de memoria cuando se incluía alguna distracción en el experimento.

En el estudio se le mostraban fotos de paisajes y se les pedía luego que recordaran lo que habían visto.  Los sujetos con problemas de memoria tenían mucha dificultad para identificar las imágenes, mientras que los sujetos del grupo control lo hacían con mucha facilidad.  Más adelante, se les mostraron imágenes similares, pero antes de preguntarles, se les hacía ver imágenes muy diferentes, de caras. Entonces, el resultado del grupo afectado igualó al del grupo control.

Cuando estudiamos, las distracciones deben pasar a formar parte de nuestro plan de estudio.  Por supuesto, primero hay que hacer un plan, tener un método establecido para estudiar.  En el mismo, el periodo de distracción, descanso o relajamiento debe estar incluido desde un principio.

Hoy día, no necesitamos más motivos de distracción, tenemos demasiados.  Tenemos múltiples distracciones “modernas”, los mensajes de texto, los correos electrónicos, la música, las noticias, los chats, que se suman a las “tradicionales”, los ruidos ambientales, la familia si estudiamos en casa o los demás si lo hacemos en una biblioteca, la televisión, entre otros.

Si no tomamos medidas, las distracciones nos abruman y el tiempo lo perdemos sin completar la tarea que nos hemos propuesto.  Luego, hay que “planificar” las distracciones.  Por ejemplo, si queremos conversar vía chat con alguna amistad, o ver nuestros mensajes en Twitter, no lo hagamos en el momento en que aparezca el mensaje. Decidamos que vamos a estudiar, digamos, 20 minutos y, entonces, revisar y contestar los mensajes durante cinco minutos.  Luego, volvemos a la tarea por otro periodo, y así sucesivamente.

Las interrupciones planificadas se convierten, de esa manera, en ayudas, pues al regresar a la labor, relajados, muchas veces entendemos mejor lo que antes nos estaba dando trabajo.  Convertimos así algo negativo en algo positivo.

De esta manera, la distracción deja de ser un problema y se convierte en una ayuda.

– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – –

Tu memoria puedes ser mucho mejor, si la entrenas.  El curso Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria te capacita con las más avanzadas técnicas del aprendizaje acelerado.  Encuentra toda la información en esta página.

 

Comparte este artículo: