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¿Eres un lector ineficiente o eficiente?

¿Eres un lector ineficiente? ¿Te preocupa la forma en que lees, porque piensas que te consume mucho tiempo y luego no recuerdas bien todo? Lee lo que sigue, pues podrás conocer la diferencia entre un lector ineficiente y un lector eficiente. Te conocerás un poco mejor a ti mismo, pero, sobre todo, podrás ver que es posible dejar de ser uno y convertirte en el otro.

En primer lugar, establezcamos lo que queremos decir por Lectura. Siempre que hablo de Lectura, me refiero al proceso de captar, con la vista, los símbolos del lenguaje escrito e interpretarlos, con el cerebro.

Es decir, lectura sin comprensión, aunque sea parcial, no es lectura.

La distinción es importante, pues algunas personas creen que la aceleración de la lectura se consigue saltando sobre el texto sin captarlo todo, mirando las páginas sin comprender, etc. y, por supuesto, creen que eso es inútil. Lamentablemente, algunas personas inescrupulosas venden sistemas basados en estas dudosas técnicas. Quede claro, para empezar, que no es de eso de lo que hablo aquí, sino de técnicas de aceleración de la lectura y de mejoramiento de la comprensión, a la misma vez.

En segundo lugar, y entendiendo la Lectura como el proceso de captar e interpretar, podemos establecer que existen lectores eficientes y lectores ineficientes.

Un lector eficiente es uno que lee a una velocidad satisfactoria
y comprende y retiene todo, o casi todo, lo que está leyendo.

Si eres uno de esos, muy bien, pero… veamos qué es un lecor ineficiente.

Un lector ineficiente es un lector que lee lentamente,
al que le toma mucho tiempo leer cualquier texto y que,
al finalizar, no siente que ha comprendido todo
o que podrá recordarlo después.

Es muy probable que te identifiques con esta descripción, pues la inmensa mayoría de los lectores están en el grupo de los lectores ineficientes. Sigue leyendo, pues verás que es un problema que, aunque tiene enormes consecuencias negativas para tu desarrollo personal y desempeño académico y profesional, tiene también solución. Leer más

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Lectura Veloz: una inversión con inmensos beneficios


Al pensar en la Lectura Veloz, muchas personas reconocen que les sería de gran ayuda. Saben que leer más rápido les permitirá completar las lecturas de sus estudios, su trabajo, sus necesidades de actualización profesional y su enriquecimiento cultural en mucho menos tiempo.

Pero, ¿has pensado que un entrenamiento en aceleración de la lectura puede redundar en enormes beneficios económicos para tu persona o tu empresa? Acompáñanos en los siguientes párrafos y verás cómo la Lectura Veloz es una inversión que se recupera casi inmediatamente y que, sobre todo, rinde ganancias enormes.

La lectura es y seguirá siendo la vía principal de obtención de información y desarrollo de investigación y estudio. Ya sea que estudiamos formalmente –escuela o universidad–, o que leemos porque nuestro trabajo lo exige, o sea que necesitamos actualizar nuestros conocimientos, como es mandatorio en cualquier profesión hoy día, todos dedicamos una gran cantidad de horas a la lectura.

Te invito a que hagas el ejercicio de calcular la cantidad de horas que necesitas leer cada semana. Estima y suma lo siguiente:

– Lectura de documentos, informes y formularios en el trabajo,

– Lectura de cartas y mensajes electrónicos,

– Búsquedas y navegación en Internet
(sí, lo que estás haciendo casi todo
el tiempo que estás en Internet es eso, leyendo),

– Investigaciones y búsquedas de referencias,

– Lectura de revistas profesionales,

– Lectura para cursos o seminarios de educación continua,

Al hacer este cálculo, es importante que incluyas las lecturas que haces en casa, aunque sean relevantes para tu trabajo, pues es tiempo que añades (o regalas) a tu trabajo y que quitas de tu tiempo libre y familiar y, por tanto, tiene un valor en dinero. Además, incluye el tiempo de las lecturas que no haces porque “no te da el tiempo” pero que sería muy importante que hicieras.

No es extraño que un profesional encuentre que la cantidad de horas de lectura se aproxime a unas 10 a la semana, lo que equivale a una cuarta parte de una jornada regular de 40 horas de trabajo semanal. Puede ser más o menos de eso, pero tu propio cálculo te dará una buena idea.

Además de estimar la cantidad de horas de lectura, debes conocer el valor de tu hora de trabajo. Si cobras por hora no te será difícil, pero si no cobras por hora, estímalo tomando en cuenta que cada $10.00 de ingreso por hora equivale a unos $20,000 en ingresos anuales, algo más de $1,700 mensuales y a $400 semanales.

Ahora multiplica la cantidad de horas de lectura semanales por el valor de tu hora de trabajo y tendrás una idea de lo que vale, en dólares, el tiempo de lectura. Multiplica esto por 52 y tendrás una idea de lo que vale tu tiempo de lectura en un año.

Para conocer el valor de la inversión en un entrenamiento en Lectura Veloz, utilizaremos el mínimo de expectativa de progreso que NILVEM estima para cada estudiante, que es la triplicación de la velocidad de la lectura. Sí, lo mínimo que nosotros esperamos y que le aseguramos a cada estudiante matriculado en nuestro curso es que va a leer tres veces más rápido, comprendiendo mejor. Es decir, que va a reducir a una tercera parte su tiempo de lectura.

Muchos estudiantes tienen un progreso muy superior, pero vamos a usar el mínimo para efectos del cálculo propuesto.

Una persona que tiene un ingreso de $25,000 al año, –lo que equivale a unos $12.00 por hora–, y que necesita unas 10 horas de lectura semanales, invierte unos $120 semanales en lectura y tanto como $6,240 al año.

Si reduce ese tiempo a una tercera parte, se estará ahorrando $80 semanales, y $4,160 al año.

El costo del curso de Lectura Veloz es $700.00. La persona del ejemplo habrá pagado el costo del curso con lo que se ahorra en 9 semanas y la inversión en el curso le rendirá un beneficio de casi 600% en el primer año. Año tras año seguirá beneficiándose de la inversión inicial.

Para conocer el verdadero valor de tu inversión en la Lectura Veloz, puedes ir a la página:

  Conoce el valor de tu inversión

donde podrás calcular de acuerdo a tus propios datos.

Si eres un patrono o gerente en una empresa, estima, además del valor de tu propio tiempo de trabajo, el de tus empleados. Verás que el tiempo ahorrado significa una gran cantidad de dinero para la empresa, además de la seguridad de que el empleado va a cumplir con todas sus tareas, cosa que, por supuesto, dudamos en el caso de los “lectores lentos”.

En una empresa con seis empleados como el del ejemplo anterior, el brindarles el entrenamiento en Lectura Veloz podría representar que ellos dispondrán de 40 horas más a la semana para otras tareas productivas, lo que equivale a ¡un empleado más!

Te invito a que hagas estos cálculos, puedes usar nuestra página para ello:

  Conoce el valor de tu inversión

o llámanos al 787 347-4415, que con gusto te ofreceremos más detalles de este extraordinario curso y los muchos beneficios que te puede reportar.

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Lee más rápido para comprender mejor

El título de este artículo puede parecer un tanto extraño para muchas personas… ¿cómo que leyendo más rápido voy a tener mejor comprensión?  A fin de cuentas, desde niños escuchábamos a las maestras repetir «léelo despacio para que comprendas bien», «léelo detenidamente», etc.

Pues bien, este es uno de los puntos en que la vieja sabiduría de las dedicadas maestras se equivocaba. Y se sigue equivocando todos los días. La lectura lenta está atada a la baja comprensión igual que la Lectura Veloz lo está a la comprensión más alta. Vamos a dedicar este artículo a demostrar y cualificar esta afirmación.

Lectura lenta

Utilicemos un ejemplo para demostrar el problema de la lectura lenta.  Vayamos al cine.

Como todo el mundo sabe, la ilusión de movimiento en el cine es producida por la exposición sucesiva de fotogramas (frames), cada uno de los cuales muestra una imagen ligeramente cambiada.  Al proyectarse a la velocidad correcta, que suele ser de 24 fotogramas por minuto, se produce una ilusión de movimiento «natural».

Qué pasa si los fotogramas se pasan en forma muy lenta, digamos, un fotograma por segundo.  No sólo no habrá ninguna ilusión de movimiento, sino que, si la secuencia es muy larga, no podremos recordar al final todo lo que se nos presentó.  Habremos tenido la oportunidad de pensar en muchas otras cosas, en dirigir nuestra atención a muchos otros puntos, por lo que el hilo conductor de la acción se habrá roto.

La famosa serie de fotografías de Muybridge captadas con 16 cámaras de alta velocidad. Al pasar ante la cámara el caballo rompía un hilo que la accionaba. La sucesión continuada de ellas consigue sugerir el movimiento.
La famosa serie de fotografías de Muybridge captadas con 16 cámaras de alta velocidad. Al pasar ante la cámara el caballo rompía un hilo que la accionaba. La sucesión continuada de ellas consigue sugerir el movimiento.

Lo mismo pasa con la lectura lenta.  El flujo de data que nos llega es tan lento y fraccionado, que nos impide crear un hilo conductor continuo.  Entre sílaba y sílaba y entre palabra y palabra, nuestra mente discurre hacia cualquier otro asunto, y esos pensamientos interrumpen el flujo del texto que estamos leyendo. Cortan el hilo. Dañan la película.

Es por esto que el lector lento regresa continuamente a releer lo que acaba de leer.  Lee para atrás y para adelante, tratando de volver a atar el hilo.

¿No le pasa a usted que termina una oración o un párrafo y no recuerda nada de lo que acaba de leer? Sus ojos pasaron por el texto pero su mente no.

Lo que ocurre es que la primera fase de la lectura, la captación visual, es tan lenta y fraccionada que no va a la par con la segunda fase de la lectura, la interpretación mental. Son dos fases de un proceso que tiene que estar sincronizadas, o el proceso va a ser ineficaz.

Lectura Veloz

El método de la Lectura Veloz lo que persigue es sincronizar ambas fases del proceso de la lectura.

A través de la aceleración de la fase de captación, se consigue leer a un paso que disminuye la distracción.  El hilo se mantiene.  La comprensión aumenta.

Visto así, la expresión «leer más rápido para comprender mejor» no luce tan absurda.  No lo es.  La mejor razón para leer más rápido es comprender mejor.

 

 

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