Regala la clave del éxito esta Navidad

El mejor regalo que puedes hacer a un estudiante (o hacerte a ti mismo) esta Navidad es aquel que le asegure el éxito tanto ante los retos académicos como en la vida profesional. Y si, además, le abre la puerta al mundo de la lectura independiente, habrás hecho un regalo que transforma una vida hacia lo mejor.

El Curso Intensivo de Navidad de Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria incluye las más valiosas herramientas de aprendizaje:

  • La Lectura Veloz es imprescindible para lidiar con las enormes cantidades de material de lectura que tiene que manejar un estudiante en cualqueir carrera y, porteriormente, como profesional para mantenerse actualizado. Nuestro método mejora tanto la velocidad como la comprensión de la lectura, y esto se comprueba con cada estudiante a través de varios exámenes al inicio, durante y al final del curso.
  • Nuestro Método de Estudio es una forma sistemática de organizar el proceso de estudio y la información, de manera que se pueda hacer un uso óptimo del tiempo y de la capacidad propia. No hay nada como tener una forma comprobadamente efectiva de proceder al estudiar. Incluye la preparación previa, cómo analizar, resumir y organizar la información que se lee o se escucha, cómo aplicar las técnicas de memorización y cómo preparar y optimizar los repasos.
  • Las técnicas de Memoria de nuestro curso aseguran que lo estudiado se va a retener, eliminan para siempre la inefectiva «botella». Se reduce significativamente el tiempo dedicado a memorizar, pero con mucha mayor seguridad de que se va a poder recordar lo estudiado.

El Curso Intensivo se ofrecerá a distancia y comienza el 14 de diciembre, y se estará reuniendo los días 14, 15, 16, 21. 22. 23. 28, 29 y 30 de diciembre. El horario es de 2:00 a 5:00 p.m. (-4 UTC). Los espacios son limitados.

En pasados años hemos tenido excelentes experiencias con nuestros estudiantes del Curso Intensivo de Navidad, sobretodo cuando nos comunican el progreso durante el segundo semestre y el efecto en las notas de mayo. Para que este año tu estudiante tenga ese impulso que le hace falta, llámanos ahora mismo al 787 347-4415 y separa su espacio.

Encuentras todos los detalles en nuestra página y llamándonos el 787 347-4415 o escribiéndonos a nilvem@gmail.com. No lo dejes para después.

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¿Es posible -realmente- leer mejor?

Si le haces la pregunta del título a la mayoría de las personas, seguramente, la contestación será negativa. Es posible que tu propia contestación también sea negativa. O, al menos, escéptica, dudosa.

Lo curioso es que quienes asumen esta actitud de negación o duda de la posibilidad de mejoramiento de la lectura, casi siempre admiten estar descontentos con su forma de leer y los resultados que obtienen. ¿Por qué, entonces, esa actitud resignada y fatalista?

Leer es un proceso aprendido, usualmente, a temprana edad. Cuando ya el niño lee bastante de corrido, en el tercer grado de escuela elemental, se considera la lectura como dominada. De ahí en adelante, se le asignan lecturas en forma progresiva, pero la destreza, la forma de leer, ya no se toca.

De manera que la destreza más importante en el aprendizaje, no sólo el académico, sino durante toda la vida, se considera dominada a los ocho años de edad. Aquí encontramos la raíz de la ineficacia de la lectura y, también, de la pobre actitud hacia la misma que tiene la mayoría de la gente.

¿No te sientes, al menos en parte, identificado con esta situación?

Veamos lo que pasaría si se asumiera una actitud pedagógica parecida en otro escenario. Digamos que tenemos un niño que muestra aptitud y talento hacia un deporte. Supongamos que, entre los cinco y los ocho años de edad, le enseñamos todo lo que se puede a esa edad sobre la práctica de dicho deporte. Asumamos que el niño es, a sus ocho años, el mejor en su disciplina.

Ahora dividamos el ejemplo en dos posibles desarrollos. En el primero, no le enseñamos nada nuevo ni lo entrenamos más, pero el niño sigue practicando el deporte con sus amigos todos los días. En el segundo, seguimos dándole al niño enseñanzas y entrenamientos continuamente y, además, el niño juega el deporte bajo supervisión todos los días.

¿Qué podríamos esperar del niño a los 16 años en cada una de las dos situaciones? ¿En cuál de los dos posibles desarrollos podríamos suponer que el niño se va a convertir en un gran prospecto?

Claramente, el niño que no siguió recibiendo instrucción y entrenamiento, aunque tuviera un gran talento natural, no va a destacar significativamente sobre los demás. En cambio, el niño que recibió instrucción, entrenamiento y refuerzo durante todo ese tiempo, seguramente seguirá siendo el mejor y tendrá un gran futuro.

Ahora piensa, ¿a cuál de los dos ejemplos se parece más tu proceso de aprendizaje de la lectura? ¿Al del niño que le siguieron mejorando la técnica o al que solamente lo dejaron practicar sin entrenamiento?

Lamentablemente, la enseñanza de la lectura abandona el entrenamiento en la destreza muy temprano y la misma nunca llega a dominarse plenamente. Las consecuencias son la baja velocidad y comprensión y, sobretodo, una pobre actitud y hábito de lectura.

Afortunadamente, esta situación puede corregirse y nunca es demasiado tarde, si ponemos empeño y aprendemos los métodos adecuados para el mejoramiento de la lectura.

Estamos comenzando cursos continuamente. Puedes ver los cursos disponibles aquí.

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Para concentrarse mejor en la lectura

La lectura, para lograr la mayor comprensión y poderse retener lo leído, requiere de un máximo de concentración. Si no se concentra, la persona que lee pasa su vista sobre las palabras y siente como si estuviera leyendo, pero, al final, no recuerda casi nada.

Es posible que usted ha podido estar un rato leyendo y, luego de una página o dos, mirar hacia atrás y no recordar nada. Es más, seguramente eso le ha estado pasando toda la vida. Quizás ha pensado que esto es inevitable, pero no tiene por qué ser así.

Si cuando se lee la mente está en otra parte, si se piensa en otros asuntos, el hilo de la lectura se interrumpe constantemente. La lectura se convierte en una actividad mecánica, automática. Esa automatización es positiva para muchas otras actividades. Cuando usted maneja un automóvil, por ejemplo, no tiene que pensar en cada detalle del manejo, los mismos los realiza automáticamente. De igual manera, muchas actividades manuales las puede realizar mientras, a la vez, piensa o habla de otra cosa. Con la lectura, eso no funciona así.

La lectura es una actividad que requiere nuestra plena atención. Sin ello, la comprensión se reduce y el esfuerzo es inútil.

El método de la Lectura Veloz es muy eficaz para mejorar la comprensión y, por supuesto su dominio a través de nuestro curso le ayudará a conquistar la distracción. Pero vamos a entrar en algunos factores que contribuyen a lograr una concentración en la lectura.

  • Programar el tiempo y el espacio de la lectura. Establezca con anticipación cuándo va a leer y dónde y prepare todo para cumplir con ese plan. La lectura no puede ser eso que se hace cuando sobra tiempo, sino una actividad importante a la cual usted le asigna su momento y su lugar.
  • Prepare el mejor espacio. Para algunas personas, el silencio absoluto es esencial, mientras que otras pueden concentrarse en medio del ruido y el bullicio. Conózcase y prepare las mejores condiciones posibles para la lectura.
  • Elimine todos los elementos distractores. Lea sin tener ante sí objetos que le llamen la atención. Hoy día, parece que no podemos vivir sin tener activas las pantallas de los celulares y las computadoras. La fuerza con que las pantallas nos atraen y capturan nuestra atención es extraordinaria. Pero sí podemos controlarlos, apagarlos, ponerlos en silencio. También podemos notificar a nuestras amistades que no vamos a estar disponibles por el tiempo que hayamoss destinado a la lectura.
  • Negocie con la familia. No siempre el resto de la familia entiende que el que está leyendo necesita que le den su espacio y le interrumpen constantemente con ruidos y conversaciones. Hay que “negociar” con los demás, además de hacerles comprender nuestra necesidad de no ser interrumpidos.
  • No procrastine. Una de las causas más frecuentes de distracción es el pensamiento recurrente de los asuntos que tenemos pendientes. Por ello, es fundamental resolver esos asuntos a tiempo, para que nuestra mente pueda ocuparse de la lectura. Cada asunto que hemos dejado para después es un asunto que va a venir a nuestra mente continuamente mientras tratamos de leer.

  • Mejore su actitud hacia la lectura. Es muy difícil que consiga concentrarse si está leyendo de mala gana. Una actitud negativa hacia cualquier actividad hace que la misma se realice con menor calidad, pero con la lectura esto es peor, por lo mismo de que requiere que toda nuestra capacidad mental esté en ella. Aunque muchas veces tenemos que leer cosas que no quisiéramos, siempre podemos mejorar nuestra actitud y encontrar en lo que estamos leyendo un sentido mayor.
  • Tome la dosis adecuada. Si usted trata de leer por un largo periodo de tiempo, verá que según pasa el tiempo, su concentración disminuye. Es mejor dividir el tiempo de lectura en varios periodos más cortos, con un descanso en el medio.

Nada de lo que hemos dicho aquí se consigue con facilidad. Se requiere que se haga un esfuerzo con disciplina para lograrlo. Pero no es imposible. Usted puede mejorar su concentración y aumentar la retención de lo leído.

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