La práctica de la lectura predice el éxito

Que la práctica de la lectura está vinculada al éxito –y su ausencia al fracaso– es algo que todo adulto educado ha podido constatar a través de su propia experiencia. Todos hemos podido ver cómo las personas con más conocimientos, las más actualizadas, obtienen las mejores posiciones.

Hay estudios recientes que comprueban este saber común.

Veamos un estudio* de la Universidad de Oxford, hecho con 17,000 jóvenes nacidos en 1970. Se encontró que de todas las actividades extracurriculares que realizaban a los 16 años, la única que estaba relacionada con tener un mejor empleo a los 33 años era la lectura. Para las muchachas, haber leído libros a los 16 años aumentaba la probabilidad de ocupar una posición gerencial de 25 a 33 por ciento, y para los muchachos de 48 a 58 por ciento.

Ninguna de las otras actividades, como tocar un instrumento musical, asistir a conciertos, coser, etc. tuvo un efecto similar. Jugar juegos de computadora y no hacer otras cosas tuvo, por el contrario, un efecto negativo.

Los mismos efectos se observaron en las probabilidades de que los jóvenes entraran a la universidad. La lectura por placer está vinculada a un aumento en las probabilidades de iniciar una carrera universitaria de 24 a 35 por ciento en los varones y de 20 a 48 por ciento en las hembras.

Igualmente, tener como única actividad los juegos de computadora reduce las probabilidades de entrar a la universidad, pues para los que lo hacían a los 16, las probabilidades se redujeron de 24 a 19 por ciento para los varones y de 20 a 14 por ciento para las muchachas.

¿Qué quiere decir todo esto para cada uno de nosotros? Pues que una de las herramientas principales que tenemos para asegurar nuestro progreso, tanto académico como profesional, es mejorar nuestra práctica de la lectura. Esto es importante para los jóvenes, como el estudio demuestra, pero nunca es tarde, y a cualquier edad podemos proponernos una estrategia de mejoramiento personal.

Algunas acciones que podemos tomar en esta dirección son:

  • Proponernos una meta real con respecto a la lectura. Si nunca leemos, proponernos leer un libro al mes puede ser una meta realista.
  • Convertir esa meta en una rutina diaria. Si pensamos en el mes entero, y en el libro completo, quizá la meta se vea como muy grande y difícil. Pero si establecemos un periodo de cada uno de nuestros días para la lectura de, por lo menos, 15 minutos, y si le asignamos una hora específica, entonces será una meta alcanzable.
  • Compartir con nuestra familia y amistades nuestra meta. De esta manera, convertimos a los demás en una especie de red de apoyo. Es muy probable que, a la misma vez, consigamos que algunos se nos unan.
  • Mejorar nuestra lectura por todos los medios a nuestro alcance. Aumentar la práctica de la lectura, ya de por sí, va a tener un efecto de mejorar la forma en que lo hacemos. Pero si añadimos el capacitarnos en las técnicas más avanzadas de lectura, tales como las que se ofrecen en un curso de Lectura Veloz, podremos alcanzar nuestras metas de manera más rápida y segura.

Uno de los efectos más interesantes que observan nuestros estudiantes, además del obvio aceleramiento de la lectura y del no tan obvio, pero igual de real, aumento en la comprensión, es el aumento en el entusiasmo y el gusto por la lectura.

Si hasta hoy no has hecho de la lectura una práctica regular, puede ser, en parte, porque tu lectura es lenta y con una comprensión menor que óptima. Y es difícil que una actividad que se realiza en forma poco eficiente, que toma mucho tiempo y rinde poco fruto, se convierta en algo que realizamos con interés y entusiasmo. Esto es particularmente cierto en los niños y jóvenes, pero los mayores también lo experimentan.

Mejorar la forma de la lectura, a través de la técnica de la Lectura Veloz, unido a un plan realista de aumentar la cantidad de libros, artículos, etc. que lees, se reflejará más pronto que tarde en éxitos tanto en lo académico como en lo profesional. El éxito está reservado para el que se mantiene continuamente estudiando, mejorando, aumentando y actualizando sus conocimientos.

*https://www.sciencedaily.com/releases/2011/05/110504150539.htm

Comparte este artículo:

5 Razones por las que leer rápido es bueno para tu cerebro

La Lectura Veloz no tiene que ver solamente con leer más rápido. Queremos, también, comprender mejor y retener más lo que leemos. Pero hay otro aspecto que no siempre se resalta, y es que leer más rápido tiene muy buenas consecuencias en nuestro cerebro.

Casi todo el mundo se acerca a un curso de Lectura Veloz motivado por la gran necesidad de cubrir mucha cantidad de lecturas, sea por requisitos académicos o profesionales. Otras personas llegan buscando leer más, pues quieren cultivarse a sí mismos. Cuando comienzan a practicar el método, sin embargo, se dan cuenta de otros beneficios que no habían sospechado.
Aquí hay varios de esos beneficios:
Mejor enfoque
El método tradicional de lectura no es eficiente, pues se lee a una velocidad inferior a nuestra capacidad. La mente, por tanto, divaga mientras se lee. Al terminar una página, muchas veces no se recuerda nada… y hay que volver a leerlo. La Lectura Veloz corrige esto. De hecho, todos los ejercicios de un curso de Lectura Veloz están dirigidos a mejorar la concentración.
Mejor Memoria
Nuestro cerebro funciona como un músculo, en el sentido de que si se usa más va a funcionar mejor y tener más fuerza. La Lectura Veloz reta a nuestro cerebro a funcionar al máximo de su capacidad. Diversas áreas del cerebro van a fortalecerse, entre ellas la memoria.
En nuestro curso, además, ofrecemos un entrenamiento en las mejores técnicas de memorización disponibles.
Más altos niveles de autoconfianza
Mientras más rápido se lee, más se lee. Eso hace que uno se informe más de cualquier área de interés. Más información va a ser igual a más opciones en la vida y a una visión más profunda de todo lo que nos rodea. La confianza en nosotros mismos, por tanto, va a aumentar.

Pensamiento más lógico

Si vemos la lectura como el más completo ejercicio para nuestro cerebro, podemos concluir que un incremento en la misma (y realizarla retando nuestra capacidad), va a tener como consecuencia que seamos más capaces de discernir entre distintas informaciones y encontrar correlaciones entre los datos que recibimos.
Sensación de bienestar emocional
Leer es una actividad muy relajante. Puede ayudar a reducir el estrés pues, al sumergirnos en la lectura, olvidamos muchas preocupaciones y tensiones del diario vivir. El lector veloz, como se concentra más, logra esto en un nivel superior.
Piensa en tu cerebro como en tus músculos. Entrénalo y será más fuerte, te servirá más eficientemente y, en general, te sentirás mejor.
Comparte este artículo:

Para leer mejor, hay que leer más… ¿cómo?

Muchas personas tienen la idea equivocada de que con la Lectura Veloz van a leer menos. Nada más lejos de la verdad, la Lectura Veloz nos permite leer más, tanto cuando leemos por placer como cuando leemos por obligación.

Otra idea equivocada con que llegan muchos estudiantes a nosotros es que van a dominar la técnica simplemente porque lo hagan en la clase y les salga bien una vez. Como cualquier técnica nueva, la Lectura Veloz va a dominarse cuando se haya practicado mucho, cuando se haya practicado tanto que la vieja forma de leer pueda quedar atrás.

De manera que, tanto para dominar la técnica avanzada de la Lectura Veloz, como para que el curso resulte en un avance significativo en el proceso de formación de cada estudiante, hay que convertir la lectura, si no lo es ya, en una actividad regular… hay que leer más.

Podríamos extendernos largamente en los beneficios que leer más acarrea para cada persona, pero el propósito de este artículo es, más bien, el cómo conseguir leer más. Hablaremos de tres temas: el tiempo, la concentración y la velocidad. Leer más

Comparte este artículo: