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Curso de Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria
Comienza hoy mismo.
Cursos grupales e individuales. Espacios limitados.
¡Entrena tu mente para triunfar!

  • Información

    A través de nuestros cursos, podrás dominar las más avanzadas técnicas del Aprendizaje Acelerado. Conoce cómo la Lectura Veloz, nuestro Método de Estudio y las técnicas de Memoria pueden elevar al máximo tu capacidad. Leer más

  • Testimonios

    Conoce lo que tienen que decir muchos de nuestros estudiantes acerca de cómo nuestros cursos le han ayudado a conseguir sus metas. Leer más

  • Preguntas

    Tenemos la contestación a las preguntas más frecuentes acerca de nosotros y nuestros cursos. Por supuesto, si tienes una pregunta adicional, utiliza la forma de contacto. Leer más

Lectura Veloz: una inversión con inmensos beneficios


Al pensar en la Lectura Veloz, muchas personas reconocen que les sería de gran ayuda. Saben que leer más rápido les permitirá completar las lecturas de sus estudios, su trabajo, sus necesidades de actualización profesional y su enriquecimiento cultural en mucho menos tiempo.

Pero, ¿has pensado que un entrenamiento en aceleración de la lectura puede redundar en enormes beneficios económicos para tu persona o tu empresa? Acompáñanos en los siguientes párrafos y verás cómo la Lectura Veloz es una inversión que se recupera casi inmediatamente y que, sobre todo, rinde ganancias enormes.

La lectura es y seguirá siendo la vía principal de obtención de información y desarrollo de investigación y estudio. Ya sea que estudiamos formalmente –escuela o universidad–, o que leemos porque nuestro trabajo lo exige, o sea que necesitamos actualizar nuestros conocimientos, como es mandatorio en cualquier profesión hoy día, todos dedicamos una gran cantidad de horas a la lectura.

Te invito a que hagas el ejercicio de calcular la cantidad de horas que necesitas leer cada semana. Estima y suma lo siguiente:

– Lectura de documentos, informes y formularios en el trabajo,

– Lectura de cartas y mensajes electrónicos,

– Búsquedas y navegación en Internet
(sí, lo que estás haciendo casi todo
el tiempo que estás en Internet es eso, leyendo),

– Investigaciones y búsquedas de referencias,

– Lectura de revistas profesionales,

– Lectura para cursos o seminarios de educación continua,

Al hacer este cálculo, es importante que incluyas las lecturas que haces en casa, aunque sean relevantes para tu trabajo, pues es tiempo que añades (o regalas) a tu trabajo y que quitas de tu tiempo libre y familiar y, por tanto, tiene un valor en dinero. Además, incluye el tiempo de las lecturas que no haces porque “no te da el tiempo” pero que sería muy importante que hicieras.

No es extraño que un profesional encuentre que la cantidad de horas de lectura se aproxime a unas 10 a la semana, lo que equivale a una cuarta parte de una jornada regular de 40 horas de trabajo semanal. Puede ser más o menos de eso, pero tu propio cálculo te dará una buena idea.

Además de estimar la cantidad de horas de lectura, debes conocer el valor de tu hora de trabajo. Si cobras por hora no te será difícil, pero si no cobras por hora, estímalo tomando en cuenta que cada $10.00 de ingreso por hora equivale a unos $20,000 en ingresos anuales, algo más de $1,700 mensuales y a $400 semanales.

Ahora multiplica la cantidad de horas de lectura semanales por el valor de tu hora de trabajo y tendrás una idea de lo que vale, en dólares, el tiempo de lectura. Multiplica esto por 52 y tendrás una idea de lo que vale tu tiempo de lectura en un año.

Para conocer el valor de la inversión en un entrenamiento en Lectura Veloz, utilizaremos el mínimo de expectativa de progreso que NILVEM estima para cada estudiante, que es la triplicación de la velocidad de la lectura. Sí, lo mínimo que nosotros esperamos y que le aseguramos a cada estudiante matriculado en nuestro curso es que va a leer tres veces más rápido, comprendiendo mejor. Es decir, que va a reducir a una tercera parte su tiempo de lectura.

Muchos estudiantes tienen un progreso muy superior, pero vamos a usar el mínimo para efectos del cálculo propuesto.

Una persona que tiene un ingreso de $25,000 al año, –lo que equivale a unos $12.00 por hora–, y que necesita unas 10 horas de lectura semanales, invierte unos $120 semanales en lectura y tanto como $6,240 al año.

Si reduce ese tiempo a una tercera parte, se estará ahorrando $80 semanales, y $4,160 al año.

El costo del curso de Lectura Veloz es $700.00. La persona del ejemplo habrá pagado el costo del curso con lo que se ahorra en 9 semanas y la inversión en el curso le rendirá un beneficio de casi 600% en el primer año. Año tras año seguirá beneficiándose de la inversión inicial.

Para conocer el verdadero valor de tu inversión en la Lectura Veloz, puedes ir a la página:

  Conoce el valor de tu inversión

donde podrás calcular de acuerdo a tus propios datos.

Si eres un patrono o gerente en una empresa, estima, además del valor de tu propio tiempo de trabajo, el de tus empleados. Verás que el tiempo ahorrado significa una gran cantidad de dinero para la empresa, además de la seguridad de que el empleado va a cumplir con todas sus tareas, cosa que, por supuesto, dudamos en el caso de los “lectores lentos”.

En una empresa con seis empleados como el del ejemplo anterior, el brindarles el entrenamiento en Lectura Veloz podría representar que ellos dispondrán de 40 horas más a la semana para otras tareas productivas, lo que equivale a ¡un empleado más!

Te invito a que hagas estos cálculos, puedes usar nuestra página para ello:

  Conoce el valor de tu inversión

o llámanos al 787 347-4415, que con gusto te ofreceremos más detalles de este extraordinario curso y los muchos beneficios que te puede reportar.

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No temas al cambio…¡únete!

Por José R. Fortuño Candelas
NILVEM

“LO ÚNICO permanente es el cambio”, estas palabras, pronunciadas por primera vez por un filósofo griego hace más de 2,000 años, se han vuelto la realidad que vivimos todos los que trabajamos y participamos, de alguna manera, en la “Sociedad del Conocimiento”. El cambio es continuo y cada cambio no hace sino abrir paso a nuevos cambios.

Ante esta realidad, podemos meter la cabeza en la arena, pero no podemos escapar. El cambio nos acosa por todas partes y, con razón, a veces nos sentimos asustados. ¿Qué hay de la estabilidad de los empleos, de las empresas? Muy poco. ¿Cuánto tiempo va a pasar antes de que una tecnología, una máquina o una forma de hacer las cosas se pongan obsoletas? Muy poco tiempo.

  1. Los gobiernos van a seguir dejando de absorber los problemas de desempleo y van a seguir abandonando áreas de gestión, dejándolas en manos de las iniciativas privadas. Cada día más y más personas van a salir de las agencias gubernamentales a enfrentar un mundo mucho más fluido y, sobre todo, más hostil.
  2. Las empresas van a seguir, cada vez más, intentando nuevas reorganizaciones, reestructuraciones y, en fin, reingenierías de los procesos en busca de obtener una ventaja, por pequeña que sea, en la productividad y en la capacidad de manejar las innovaciones. Por ello, departamentos enteros van a continuar desapareciendo o al menos disminuyendo dramáticamente de tamaño, o van a seguir siendo trasladados de un lado a otro o sustituidos por nuevas formas de hacer las cosas.
  3. Las tecnologías van a seguir cambiando a un ritmo cada vez más acelerado, arrasando o sustituyendo sectores enteros de la producción y los servicios.

Esto se hace todavía más real cuando observamos las tendencias más importantes en nuestro alrededor, que podemos resumir en tres:

¿Cómo puedo manejar esta situación y salir a flote? Esta es la pregunta y, afortunadamente, tiene contestación. Estamos en la “sociedad del conocimiento”, ahora el verdadero valor de los individuos y de las organizaciones empresariales no está en qué o cuanto tienes, sino en qué sabes y cuánto conoces. Pero, más aún, no está en lo que sabes o conoces ya, sino en cómo aprendes y cómo procesas la cantidad de información y conocimientos que se produce a diario para adelantarte a los cambios.

En la Sociedad del Conocimiento, la ventaja es del que tiene la mayor capacidad de aprender y adaptarse o, mejor aún, prevenir los cambios; producirlos, si es posible. Luego, tenemos que evaluar, como individuos y como organizaciones, en el caso de las empresas, qué estamos haciendo para adelantarnos a los posibles cambios, a las nuevas situaciones que se producirán en ese futuro que se acerca aceleradamente. Como individuos, preguntémonos cuán al día estamos en nuestra área de conocimientos y, si observamos que estamos algo atrasados, comencemos inmediatamente a resolver ese problema, pues si no lo hacemos quedaremos en el camino. Cada minuto y cada dólar invertido en nuestra propia educación tendrán un rendimiento mucho más alto que cualquier otra inversión que hagamos.

Tratemos de entender, además, cuánto futuro tiene nuestra área de conocimientos ante la vertiginosa oleada de cambios que se aproxima. Si la respuesta es que podríamos quedar en el camino, o si, peor aún, no podemos dar una respuesta clara, entonces, además de actualizarnos en nuestro área, debemos, simultáneamente, considerar rutas alternas para dar un salto en el momento conveniente, no cuando ya no haya más remedio.

Hay que considerar que, hoy día, en los Estados Unidos la persona promedio cambia de trabajo y, posiblemente, de área, unas siete veces en su vida productiva. Esa tendencia no va a disminuir. Ese cambio, en cada uno de nosotros: ¿será producido por que hemos alcanzado la obsolescencia en nuestra área o será producto de nuestra propia actividad prospectiva, de nuestra preparación y anticipación de las situaciones nuevas? La respuesta es crítica, porque si cambiamos por necesidad impuesta lo haremos, seguramente, para empeorar. Pero si cambiamos porque previmos y nos preparamos, podremos escoger nuestra propia ruta y adelantar nuestros objetivos personales.

En conclusión, el valor más preciado para cada uno de nosotros en estos tiempos es la capacidad de aprender nuevas cosas, de realizar los cambios que sean precisos dentro de nosotros mismos para estar en capacidad de enfrentar las nuevas situaciones con firmeza y, mejor aún, anticiparlas y hacerlas ocurrir de acuerdo a nuestra mayor conveniencia.

Decía Heráclito: “el río no es nunca dos veces el mismo río”. Ahora, cuando esta verdad se nos ha venido encima, debemos entender que está dentro de nosotros mismos, en nuestra capacidad de aprendizaje, adaptación y previsión de los cambios, la clave para que el río no nos lleve.

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Lee más rápido para comprender mejor

El título de este artículo puede parecer un tanto extraño para muchas personas… ¿cómo que leyendo más rápido voy a tener mejor comprensión?  A fin de cuentas, desde niños escuchábamos a las maestras repetir “léelo despacio para que comprendas bien”, “léelo detenidamente”, etc.

Pues bien, este es uno de los puntos en que la vieja sabiduría de las dedicadas maestras se equivocaba. Y se sigue equivocando todos los días. La lectura lenta está atada a la baja comprensión igual que la Lectura Veloz lo está a la comprensión más alta. Vamos a dedicar este artículo a demostrar y cualificar esta afirmación.

Lectura lenta

Utilicemos un ejemplo para demostrar el problema de la lectura lenta.  Vayamos al cine.

Como todo el mundo sabe, la ilusión de movimiento en el cine es producida por la exposición sucesiva de fotogramas (frames), cada uno de los cuales muestra una imagen ligeramente cambiada.  Al proyectarse a la velocidad correcta, que suele ser de 24 fotogramas por minuto, se produce una ilusión de movimiento “natural”.

Qué pasa si los fotogramas se pasan en forma muy lenta, digamos, un fotograma por segundo.  No sólo no habrá ninguna ilusión de movimiento, sino que, si la secuencia es muy larga, no podremos recordar al final todo lo que se nos presentó.  Habremos tenido la oportunidad de pensar en muchas otras cosas, en dirigir nuestra atención a muchos otros puntos, por lo que el hilo conductor de la acción se habrá roto.

La famosa serie de fotografías de Muybridge captadas con 16 cámaras de alta velocidad. Al pasar ante la cámara el caballo rompía un hilo que la accionaba. La sucesión continuada de ellas consigue sugerir el movimiento.
La famosa serie de fotografías de Muybridge captadas con 16 cámaras de alta velocidad. Al pasar ante la cámara el caballo rompía un hilo que la accionaba. La sucesión continuada de ellas consigue sugerir el movimiento.

Lo mismo pasa con la lectura lenta.  El flujo de data que nos llega es tan lento y fraccionado, que nos impide crear un hilo conductor continuo.  Entre sílaba y sílaba y entre palabra y palabra, nuestra mente discurre hacia cualquier otro asunto, y esos pensamientos interrumpen el flujo del texto que estamos leyendo. Cortan el hilo. Dañan la película.

Es por esto que el lector lento regresa continuamente a releer lo que acaba de leer.  Lee para atrás y para adelante, tratando de volver a atar el hilo.

¿No le pasa a usted que termina una oración o un párrafo y no recuerda nada de lo que acaba de leer? Sus ojos pasaron por el texto pero su mente no.

Lo que ocurre es que la primera fase de la lectura, la captación visual, es tan lenta y fraccionada que no va a la par con la segunda fase de la lectura, la interpretación mental. Son dos fases de un proceso que tiene que estar sincronizadas, o el proceso va a ser ineficaz.

Lectura Veloz

El método de la Lectura Veloz lo que persigue es sincronizar ambas fases del proceso de la lectura.

A través de la aceleración de la fase de captación, se consigue leer a un paso que disminuye la distracción.  El hilo se mantiene.  La comprensión aumenta.

Visto así, la expresión “leer más rápido para comprender mejor” no luce tan absurda.  No lo es.  La mejor razón para leer más rápido es comprender mejor.

 

 

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5 errores que cometemos al estudiar

Por José R. Fortuño Candelas
NILVEM

Para mejorar nuestro aprendizaje, es preciso tener un Método de Estudio eficaz.  Dicho método, para ser eficaz, tiene que estar basado en la forma en que realmente aprendemos.  Además, dicho método debe adaptarse a las particulares circunstancias de cada estudiante y de las materias que estudia.

En nuestro curso Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria, presentamos un método completo que sirve de base para que el estudiante desarrolle su forma propia y efectiva de estudiar.

En este artículo, nos referimos a los errores más comunes que cometen los estudiantes al estudiar.  Evitar estos errores puede mejorar significativamente el desempeño de un estudiante.

Dejar todo para el último día

La mayoría de las personas piensa que mientras más cerca del examen estudien, mejor lo recordarán.  Así, acumulan todo el material para el día antes y se amanecen estudiando.  Aunque es posible que pasen satisfactoriamente el examen, esta es una pésima estrategia de estudio por varias razones.

El aprendizaje es más efectivo si se da durante un espacio mayor de tiempo y se refuerza periódicamente con repasos.

El aprendizaje es más efectivo si se distribuye la cantidad de material y el tiempo en que se realiza, que si se acumula una gran cantidad en un corto periodo de tiempo.

El cansancio físico y mental no contribuyen en nada al aprendizaje.

No es cierto que bajo estrés trabajamos mejor.  Bajo estrés lo que hacemos es bajar los estándares y entregar o completar el trabajo en forma inferior a lo que haríamos si dedicamos un tiempo mayor, lo hacemos hecho a tiempo y nos permitimos un periodo de reflexión y revisión.

Estudiar para el examen

El problema anterior –dejarlo todo para el último día– está atado a este problema aún mayor: estudiar “para el examen” o “para la nota”.

Lamentablemente, nuestro sistema educativo, en todos los niveles, estimula este concepto: que se estudia para pasar de grado, para cumplir con los requisitos.  Desde niños, se forma en nuestra mente la idea de que estudiar es un requisito en la vida, gústenos o no.  Vamos a la escuela y luego a la universidad de la misma manera que lo hacíamos cuando pequeños, porque es “lo que hay que hacer”.

Como consecuencia lógica, se concibe el estudio como el completar requisitos.

Hay otra forma de verlo.  Estudiar para aprender, para ser más y mejor, para tener más opciones en la vida.

Quien estudia viéndolo de esa manera, completa los requisitos y está preparado para el examen en cualquier momento.  Estudia todos los días y no cuando le anuncian un examen.  Se pone metas propias y no depende de lo que le manden y ordenen.

Por supuesto, para poder estudiar de esta forma, hay que tener un método de estudio propio y eficaz.

Tratar de memorizar todo: la botella

La botella es un método poco efectivo porque pone el énfasis en memorizar todo lo que se pueda y no en entender el conjunto y memorizar aquellos elementos fundamentales para poder recordar ese conjunto.

Nuestra memoria es selectiva.  No podemos –ni debemos pretender– recordarlo “todo”.  Una buena memoria no es la que lo recuerda todo sino la que escoge correctamente lo que tiene que recordar y aplica, para eso, formas efectivas de memorización.

No controlar las distracciones

Uno de los problemas más grandes en la actualidad es el de la gran cantidad de distracciones que tenemos.  Tanto por nuestro estilo de vida como por la facilidad de acceso –todo el mundo anda con un aparatito diseñado especialmente para distraernos–, es difícil controlar la distracción y concentrarnos en una tarea de estudio.

Muchos estudiantes piensan que les resulta estudiar mientras, a la vez, atienden mensajes, juegos, conversaciones, etc.  La realidad es que se les va el tiempo y aprovechan poco.

Hay que controlar nuestro tiempo y espacio de estudio y lectura, de manera que tengamos el mayor provecho.  La mejor manera  es designar un periodo diario y escoger y preparar un lugar óptimo.

No aprovechar las clases

La más elemental forma de estudio es la asistencia a clases.  Pero la asistencia per se no produce ningún aprendizaje.  Si se está en la clase distraído, atendiendo mensajes en el móvil o mirando otras cosas en la computadora, es poco lo que se podrá retener de la clase.

En esto es necesario que el estudiante asista a la clase consciente de su propósito en la misma, que se prepare para la misma haciendo las lecturas correspondientes, que elimine todas las distracciones, que tome notas y que, posterior a la clase, organice esas notas y las repase para afirmar lo aprendido y aclarar dudas.

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Como estudiantes, podemos mejorar significativamente nuestro desempeño si nos proponemos corregir estos errores.  El resultado será un aprendizaje más completo y un manejo del tiempo más eficiente.

Si, además, nos preparamos con las técnicas de estudio más efectivas, nuestro éxito estará asegurado.  La Lectura Veloz, por ejemplo, reduce el tiempo a la vez que mejora significativamente la comprensión de lo leído. Un Método de Estudio adecuado, unido a efectivas técnicas de Memorización, garantizan la retención de lo estudiado.

Al igual que en cualquier otra cosa, el estudio será más productivo si se realiza con las herramientas adecuadas. Para tomar el curso ya, visita nuestra página o llámanos al 787 347-4415.

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¿Tienes la precupación de que el tiempo no te da para mantenerte al día en tus estudios?

 

Una de las quejas más frecuentes de todo estudiante es que el tiempo no le da para mantenerse al día en sus estudios y, mucho menos, para todo lo demás que desea hacer. Según avanza en su vida universitaria, este problema se pone aún mayor.

Pero preocuparse y quejarse no va a resolver nada. Si queremos resolver este problema, tenemos que buscar a técnicas de estudio que permitan mejorar el uso del tiempo. De esta forma, lograremos más en menos tiempo, el esfuerzo rendirá más y contaremos con más tiempo libre.

NILVEM ofrece entrenamientos en estas técnicas. Nuestro Curso de Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria es la más importante inversión que puedes hacer para aprender a usar tu tiempo de estudio con eficiencia y mejorar tu desempeño académico.

La lectura lenta, además de hacernos gastar cantidades de tiempo excesivas en la misma, es fuente de distracción continua mientras leemos. Por eso, el lector lento pierde el hilo constantemente y se queja de que, al terminar, no recuerda qué fue lo que leyó. Pero, nuevamente, quejarse no resuelve nada.

La Lectura Veloz es un readiestramiento de la destreza de la lectura, a través del cual el estudiante aprende a leer de una manera más eficiente, consiguiendo, además de terminar en mucho menos tiempo, incrementar su concentración de manera que logra una mayor retención y comprensión de lo leído. Durante nuestro curso, el estudiante comprueba a través de exámenes que tanto su comprensión como su velocidad se van incrementando.

Otra de las causas del mal uso del tiempo en el estudio es la falta de organización. La mayor parte de los estudiantes reportan que muchas veces “no saben por donde empezar”. Por consiguiente, tampoco saben por dónde seguir ni cómo terminar. Todo esto se debe a la falta de método.
En NILVEM enseñamos un Método de Estudio coherente y completo, con el cual el estudiante aprende cómo enfrentar el material, cómo analizarlo y cómo organizarlo de manera que pueda entenderlo mejor.

Pero ahí no acaban las quejas de los estudiantes con respecto al tiempo. Muchos se quejan, además, de que tienen que pasar horas tratando de “embotellarse” lo que han estudiado. Cuando llegan al examen, muchas veces se les olvida y, cuando se acuerdan para el examen, no tienen certeza de que lo van a recordar después, que es lo importante. Todo esto se debe a la falta de técnicas de memorización efectivas, ya que nunca les han presentado las mismas. Nuevamente, no sirve de nada quejarse, lo que puede ayudarte es aprender estas técnicas.

Las técnicas de Memoria que se enseñan en NILVEM le permiten a un estudiante memorizar con poco tiempo y esfuerzo cualquier tipo de información: datos, palabras, números y combinaciones de estos. Se trata de técnicas comprobadas, presentadas en forma gradual de manera que el estudiante se asegura durante el curso de dominarlas plenamente.

Como puedes ver, hay mucho más que hacer que quejarse en cuanto al rendimiento del tiempo para estudiar. Llámanos al 787 347-4415 o visítanos en internet en nilvem.com, para darte más información acerca de nuestros cursos. Es la inversión de tiempo y dinero más importante que puedes hacer para mejorar en tus estudios y ganar tiempo.

Y para terminar con el tiempo, debes saber que este texto tiene 580 palabras. Seguramente, te debe haber tomado entre cuatro y siete minutos leerlo. Si ya hubieras tomado nuestro curso, lo hubieras hecho en menos de dos minutos. No lo dejes para después, llámanos.

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