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Comienza el curso en octubre

Curso de Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria
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Lee más rápido para comprender mejor

El título de este artículo puede parecer un tanto extraño para muchas personas… ¿cómo que leyendo más rápido voy a tener mejor comprensión?  A fin de cuentas, desde niños escuchábamos a las maestras repetir “léelo despacio para que comprendas bien”, “léelo detenidamente”, etc.

Pues bien, este es uno de los puntos en que la vieja sabiduría de las dedicadas maestras se equivocaba. Y se sigue equivocando todos los días. La lectura lenta está atada a la baja comprensión igual que la Lectura Veloz lo está a la comprensión más alta. Vamos a dedicar este artículo a demostrar y cualificar esta afirmación.

Lectura lenta

Utilicemos un ejemplo para demostrar el problema de la lectura lenta.  Vayamos al cine.

Como todo el mundo sabe, la ilusión de movimiento en el cine es producida por la exposición sucesiva de fotogramas (frames), cada uno de los cuales muestra una imagen ligeramente cambiada.  Al proyectarse a la velocidad correcta, que suele ser de 24 fotogramas por minuto, se produce una ilusión de movimiento “natural”.

Qué pasa si los fotogramas se pasan en forma muy lenta, digamos, un fotograma por segundo.  No sólo no habrá ninguna ilusión de movimiento, sino que, si la secuencia es muy larga, no podremos recordar al final todo lo que se nos presentó.  Habremos tenido la oportunidad de pensar en muchas otras cosas, en dirigir nuestra atención a muchos otros puntos, por lo que el hilo conductor de la acción se habrá roto.

La famosa serie de fotografías de Muybridge captadas con 16 cámaras de alta velocidad. Al pasar ante la cámara el caballo rompía un hilo que la accionaba. La sucesión continuada de ellas consigue sugerir el movimiento.
La famosa serie de fotografías de Muybridge captadas con 16 cámaras de alta velocidad. Al pasar ante la cámara el caballo rompía un hilo que la accionaba. La sucesión continuada de ellas consigue sugerir el movimiento.

Lo mismo pasa con la lectura lenta.  El flujo de data que nos llega es tan lento y fraccionado, que nos impide crear un hilo conductor continuo.  Entre sílaba y sílaba y entre palabra y palabra, nuestra mente discurre hacia cualquier otro asunto, y esos pensamientos interrumpen el flujo del texto que estamos leyendo. Cortan el hilo. Dañan la película.

Es por esto que el lector lento regresa continuamente a releer lo que acaba de leer.  Lee para atrás y para adelante, tratando de volver a atar el hilo.

¿No le pasa a usted que termina una oración o un párrafo y no recuerda nada de lo que acaba de leer? Sus ojos pasaron por el texto pero su mente no.

Lo que ocurre es que la primera fase de la lectura, la captación visual, es tan lenta y fraccionada que no va a la par con la segunda fase de la lectura, la interpretación mental. Son dos fases de un proceso que tiene que estar sincronizadas, o el proceso va a ser ineficaz.

Lectura Veloz

El método de la Lectura Veloz lo que persigue es sincronizar ambas fases del proceso de la lectura.

A través de la aceleración de la fase de captación, se consigue leer a un paso que disminuye la distracción.  El hilo se mantiene.  La comprensión aumenta.

Visto así, la expresión “leer más rápido para comprender mejor” no luce tan absurda.  No lo es.  La mejor razón para leer más rápido es comprender mejor.

 

 

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5 errores que cometemos al estudiar

Por José R. Fortuño Candelas
NILVEM

Para mejorar nuestro aprendizaje, es preciso tener un Método de Estudio eficaz.  Dicho método, para ser eficaz, tiene que estar basado en la forma en que realmente aprendemos.  Además, dicho método debe adaptarse a las particulares circunstancias de cada estudiante y de las materias que estudia.

En nuestro curso Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria, presentamos un método completo que sirve de base para que el estudiante desarrolle su forma propia y efectiva de estudiar.

En este artículo, nos referimos a los errores más comunes que cometen los estudiantes al estudiar.  Evitar estos errores puede mejorar significativamente el desempeño de un estudiante.

Dejar todo para el último día

La mayoría de las personas piensa que mientras más cerca del examen estudien, mejor lo recordarán.  Así, acumulan todo el material para el día antes y se amanecen estudiando.  Aunque es posible que pasen satisfactoriamente el examen, esta es una pésima estrategia de estudio por varias razones.

El aprendizaje es más efectivo si se da durante un espacio mayor de tiempo y se refuerza periódicamente con repasos.

El aprendizaje es más efectivo si se distribuye la cantidad de material y el tiempo en que se realiza, que si se acumula una gran cantidad en un corto periodo de tiempo.

El cansancio físico y mental no contribuyen en nada al aprendizaje.

No es cierto que bajo estrés trabajamos mejor.  Bajo estrés lo que hacemos es bajar los estándares y entregar o completar el trabajo en forma inferior a lo que haríamos si dedicamos un tiempo mayor, lo hacemos hecho a tiempo y nos permitimos un periodo de reflexión y revisión.

Estudiar para el examen

El problema anterior –dejarlo todo para el último día– está atado a este problema aún mayor: estudiar “para el examen” o “para la nota”.

Lamentablemente, nuestro sistema educativo, en todos los niveles, estimula este concepto: que se estudia para pasar de grado, para cumplir con los requisitos.  Desde niños, se forma en nuestra mente la idea de que estudiar es un requisito en la vida, gústenos o no.  Vamos a la escuela y luego a la universidad de la misma manera que lo hacíamos cuando pequeños, porque es “lo que hay que hacer”.

Como consecuencia lógica, se concibe el estudio como el completar requisitos.

Hay otra forma de verlo.  Estudiar para aprender, para ser más y mejor, para tener más opciones en la vida.

Quien estudia viéndolo de esa manera, completa los requisitos y está preparado para el examen en cualquier momento.  Estudia todos los días y no cuando le anuncian un examen.  Se pone metas propias y no depende de lo que le manden y ordenen.

Por supuesto, para poder estudiar de esta forma, hay que tener un método de estudio propio y eficaz.

Tratar de memorizar todo: la botella

La botella es un método poco efectivo porque pone el énfasis en memorizar todo lo que se pueda y no en entender el conjunto y memorizar aquellos elementos fundamentales para poder recordar ese conjunto.

Nuestra memoria es selectiva.  No podemos –ni debemos pretender– recordarlo “todo”.  Una buena memoria no es la que lo recuerda todo sino la que escoge correctamente lo que tiene que recordar y aplica, para eso, formas efectivas de memorización.

No controlar las distracciones

Uno de los problemas más grandes en la actualidad es el de la gran cantidad de distracciones que tenemos.  Tanto por nuestro estilo de vida como por la facilidad de acceso –todo el mundo anda con un aparatito diseñado especialmente para distraernos–, es difícil controlar la distracción y concentrarnos en una tarea de estudio.

Muchos estudiantes piensan que les resulta estudiar mientras, a la vez, atienden mensajes, juegos, conversaciones, etc.  La realidad es que se les va el tiempo y aprovechan poco.

Hay que controlar nuestro tiempo y espacio de estudio y lectura, de manera que tengamos el mayor provecho.  La mejor manera  es designar un periodo diario y escoger y preparar un lugar óptimo.

No aprovechar las clases

La más elemental forma de estudio es la asistencia a clases.  Pero la asistencia per se no produce ningún aprendizaje.  Si se está en la clase distraído, atendiendo mensajes en el móvil o mirando otras cosas en la computadora, es poco lo que se podrá retener de la clase.

En esto es necesario que el estudiante asista a la clase consciente de su propósito en la misma, que se prepare para la misma haciendo las lecturas correspondientes, que elimine todas las distracciones, que tome notas y que, posterior a la clase, organice esas notas y las repase para afirmar lo aprendido y aclarar dudas.

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Como estudiantes, podemos mejorar significativamente nuestro desempeño si nos proponemos corregir estos errores.  El resultado será un aprendizaje más completo y un manejo del tiempo más eficiente.

Si, además, nos preparamos con las técnicas de estudio más efectivas, nuestro éxito estará asegurado.  La Lectura Veloz, por ejemplo, reduce el tiempo a la vez que mejora significativamente la comprensión de lo leído. Un Método de Estudio adecuado, unido a efectivas técnicas de Memorización, garantizan la retención de lo estudiado.

Al igual que en cualquier otra cosa, el estudio será más productivo si se realiza con las herramientas adecuadas. Para tomar el curso ya, visita nuestra página o llámanos al 787 347-4415.

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¿Tienes la precupación de que el tiempo no te da para mantenerte al día en tus estudios?

 

Una de las quejas más frecuentes de todo estudiante es que el tiempo no le da para mantenerse al día en sus estudios y, mucho menos, para todo lo demás que desea hacer. Según avanza en su vida universitaria, este problema se pone aún mayor.

Pero preocuparse y quejarse no va a resolver nada. Si queremos resolver este problema, tenemos que buscar a técnicas de estudio que permitan mejorar el uso del tiempo. De esta forma, lograremos más en menos tiempo, el esfuerzo rendirá más y contaremos con más tiempo libre.

NILVEM ofrece entrenamientos en estas técnicas. Nuestro Curso de Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria es la más importante inversión que puedes hacer para aprender a usar tu tiempo de estudio con eficiencia y mejorar tu desempeño académico.

La lectura lenta, además de hacernos gastar cantidades de tiempo excesivas en la misma, es fuente de distracción continua mientras leemos. Por eso, el lector lento pierde el hilo constantemente y se queja de que, al terminar, no recuerda qué fue lo que leyó. Pero, nuevamente, quejarse no resuelve nada.

La Lectura Veloz es un readiestramiento de la destreza de la lectura, a través del cual el estudiante aprende a leer de una manera más eficiente, consiguiendo, además de terminar en mucho menos tiempo, incrementar su concentración de manera que logra una mayor retención y comprensión de lo leído. Durante nuestro curso, el estudiante comprueba a través de exámenes que tanto su comprensión como su velocidad se van incrementando.

Otra de las causas del mal uso del tiempo en el estudio es la falta de organización. La mayor parte de los estudiantes reportan que muchas veces “no saben por donde empezar”. Por consiguiente, tampoco saben por dónde seguir ni cómo terminar. Todo esto se debe a la falta de método.
En NILVEM enseñamos un Método de Estudio coherente y completo, con el cual el estudiante aprende cómo enfrentar el material, cómo analizarlo y cómo organizarlo de manera que pueda entenderlo mejor.

Pero ahí no acaban las quejas de los estudiantes con respecto al tiempo. Muchos se quejan, además, de que tienen que pasar horas tratando de “embotellarse” lo que han estudiado. Cuando llegan al examen, muchas veces se les olvida y, cuando se acuerdan para el examen, no tienen certeza de que lo van a recordar después, que es lo importante. Todo esto se debe a la falta de técnicas de memorización efectivas, ya que nunca les han presentado las mismas. Nuevamente, no sirve de nada quejarse, lo que puede ayudarte es aprender estas técnicas.

Las técnicas de Memoria que se enseñan en NILVEM le permiten a un estudiante memorizar con poco tiempo y esfuerzo cualquier tipo de información: datos, palabras, números y combinaciones de estos. Se trata de técnicas comprobadas, presentadas en forma gradual de manera que el estudiante se asegura durante el curso de dominarlas plenamente.

Como puedes ver, hay mucho más que hacer que quejarse en cuanto al rendimiento del tiempo para estudiar. Llámanos al 787 347-4415 o visítanos en internet en nilvem.com, para darte más información acerca de nuestros cursos. Es la inversión de tiempo y dinero más importante que puedes hacer para mejorar en tus estudios y ganar tiempo.

Y para terminar con el tiempo, debes saber que este texto tiene 580 palabras. Seguramente, te debe haber tomado entre cuatro y siete minutos leerlo. Si ya hubieras tomado nuestro curso, lo hubieras hecho en menos de dos minutos. No lo dejes para después, llámanos.

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Mitos y verdades de la Lectura Veloz

Es seguro que tienes muchas dudas acerca de la Lectura Veloz. Te habrás preguntado si realmente funciona, si será un engaño, si se podrá leer más rápido pero se perderá la comprensión. En este artículo vamos a aclarar todos esos puntos, uno por uno.

Orígenes de las dudas

Encontramos tres causas para las dudas acerca de la Lectura Veloz:

  • El sistema educativo considera dominada la destreza de la lectura en el momento en que aprendimos a leer en voz baja. Esto ocurre alrededor del segundo o tercer grado de escuela elemental. De ahí en adelante, es poco o nada lo que se trabaja para que esa lectura sea más eficiente. Nos convencemos, por tanto, de que ya leemos lo mejor que lo podemos hacer y no podemos hacer nada para mejorarlo.
  • Es fácil comprender que un sistema educativo que enseña mal la destreza más importante para el aprendizaje, va a elaborar sus propias defensas, por lo que no es de extrañar que la versión oficial de la academia sea contraria al posible mejoramiento de la lectura a través de las técnicas de Lectura Veloz.
  • Las promesas comerciales de ciertos promotores de sistemas dudosos de aceleración de la lectura, que prometen milagros en poco tiempo y sin esfuerzo. Dondequiera hay personas inescrupulosas que hacen promesas falsas y venden mercancía de menor calidad con tal de hacer grandes ganancias aunque no cumplan lo ofrecido.

Este artículo te va a ayudar a separar el grano de la paja. Veamos los mitos uno por uno.
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Los obstáculos mentales en la lectura

No parece que haya duda para nadie en que cualquier tarea que se emprende sin la confianza de que se puede completar satisfactoriamente, seguramente termine mal.  Si, peor aún, iniciamos la tarea con temor y hasta el convencimiento de que nos va a salir mal, puede pronosticarse que se va a fallar.  Si, sumado a eso, se tiene una actitud negativa, si no se desea hacer la tarea, entonces sí que podemos decir que el fracaso está asegurado.

Lamentablemente, este es el día a día de muchos estudiantes y profesionales en lo que respecta a la lectura y buena parte de sus estudios.  Emprenden las tareas con temor, sin confianza, convencidos de que no les va a salir bien.  Cuando van a leer algo, lo hacen sin ganas y de antemano reconocen que no se van a recordar bien de lo que lean.

Enfrentar esta situación, y corregirla para ahora y el futuro, requiere de cada persona un esfuerzo muy grande, que podemos separar en dos conceptos: actitud y herramientas. Leer más

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