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¡No tengo memoria, se me olvida todo!

¡LO TENGO en la punta de la lengua! ¡Hace un momento tenía esa palabra… ya mismo me acuerdo! ¡Recuerdo su cara, pero no puedo recordar su nombre! ¡Antes me acordaba de todo y ahora se me olvidan las cosas! ¡Por supuesto que le doy importancia a lo que me dices, es que no sé qué me está pasando, todo se me olvida!

¿Has escuchado o dicho algo parecido?

Para muchos de nosotros, uno de los mayores motivos de frustración personal es el hecho de que se nos olviden asuntos y detalles importantes, tales como los nombres de las personas que nos presentan, fechas y datos significativos y cosas que teníamos que hacer. Cómo identificamos la pérdida de la memoria con el envejecimiento, para todos cada episodio de olvido representa una gran decepción con nosotros mismos y la inevitable pregunta ¿por qué me está pasando esto?

La mala memoria, esa queja generalizada, no tiene por qué atormentarnos toda la vida. Es posible mejorar nuestra memoria si, primero, entendemos mejor cómo funciona y luego hacemos algunos cambios en la forma en que tratamos de memorizar las cosas.

 

Nuestra memoria está desarrollada para recordar mejor unas cosas que otras. Recordamos mejor lo que hemos sentido, lo que hemos visto, oído, tocado y aquello que nos ha hecho sentir asustados, tristes, alegres… en fin, que recordamos lo percibido a través de nuestros cinco sentidos y lo que nos ha provocado reacciones emocionales. No pasa así con los conceptos, con las palabras y, mucho menos, con los números.

Por eso, para mejorar nuestra memoria, tenemos que poner en el esfuerzo lo que llamaremos nuestra memoria sensorial y emocional. Veamos algunas cosas que debemos tener en cuenta para lograr una mejor memoria.

La memoria aumenta según el motivo y el propósito. Si trato de recordar lo que escuché, pero mientras lo escuchaba no estaba proponiéndome recordarlo, no lo lograré. Es preciso, entonces, atender a los asuntos tomando, en cada momento, la decisión de recordarlos posteriormente.

La memoria depende, en gran parte, del interés. De ahí la queja común de las madres, que dicen que su hijo o hija no recuerda nada de lo que tiene que hacer, pero reconocen que se sabe de la a a la z los nombres y récords de sus artistas o deportistas favoritos, o los miles de personajes de sus tarjetas, o las reglas y trucos de los juegos de video.

El problema no está en la memoria, sino en el interés o, la falta del mismo. Por ello, para asegurarse de poder recordar algo es importante que uno se interese al máximo en el asunto.

La memoria depende de las asociaciones que hagamos. En el caso de las personas que nos presentan, es necesario relacionarlas con el lugar o actividad donde las conocimos, con los temas que hablamos, con su ocupación y, sobre todo, relacionar el nombre y apellido de la persona con todas esas cosas.

La memoria funciona mejor cuando las cosas a recordar tienen sentido. Recordar una lista de cosas que tenemos que hacer puede ser muy difícil, si no las relacionamos. Hagamos la lista e imaginemos que las estamos haciendo una después de la otra, moviéndonos por la oficina o la casa según las vamos realizando y estableciendo un orden. Posteriormente, vayamos haciéndolas tal y como las imaginamos en un principio.

La memoria mejora con el uso. Decía Sócrates que la escritura dañaba la mente, pues quienes escribían las cosas dejaban de esforzarse por recordarlas. De hecho, sabemos esto porque Platón lo escribió, pues su maestro nunca escribió nada.

Podemos ejercitar la memoria usando listas de nombres y fechas, poemas o canciones. Memorizarlas y repetirlas de tiempo en tiempo fortalecerá nuestra memoria.

Estas son algunas cosas que podemos hacer inmediatamente para mejorar nuestra memoria. A través de los años, en NILVEM hemos estado enseñando las técnicas más avanzadas para desarrollar una memoria poderosa.

Dichas técnicas parten de un entendimiento científico del funcionamiento de la memoria, y nos permiten hacer uso de la misma a su máxima capacidad. Combinadas las mismas con las técnicas de lectura veloz y la metodología del estudio, nos capacitan para lograr éxitos sin precedentes en los estudios, nuestras profesiones y en la vida diaria.

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