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Lee más rápido para comprender mejor

El título de este artículo puede parecer un tanto extraño para muchas personas… ¿cómo que leyendo más rápido voy a tener mejor comprensión?  A fin de cuentas, desde niños escuchábamos a las maestras repetir “léelo despacio para que comprendas bien”, “léelo detenidamente”, etc.

Pues bien, este es uno de los puntos en que la vieja sabiduría de las dedicadas maestras se equivocaba. Y se sigue equivocando todos los días. La lectura lenta está atada a la baja comprensión igual que la Lectura Veloz lo está a la comprensión más alta. Vamos a dedicar este artículo a demostrar y cualificar esta afirmación.

Lectura lenta

Utilicemos un ejemplo para demostrar el problema de la lectura lenta.  Vayamos al cine.

Como todo el mundo sabe, la ilusión de movimiento en el cine es producida por la exposición sucesiva de fotogramas (frames), cada uno de los cuales muestra una imagen ligeramente cambiada.  Al proyectarse a la velocidad correcta, que suele ser de 24 fotogramas por minuto, se produce una ilusión de movimiento “natural”.

Qué pasa si los fotogramas se pasan en forma muy lenta, digamos, un fotograma por segundo.  No sólo no habrá ninguna ilusión de movimiento, sino que, si la secuencia es muy larga, no podremos recordar al final todo lo que se nos presentó.  Habremos tenido la oportunidad de pensar en muchas otras cosas, en dirigir nuestra atención a muchos otros puntos, por lo que el hilo conductor de la acción se habrá roto.

La famosa serie de fotografías de Muybridge captadas con 16 cámaras de alta velocidad. Al pasar ante la cámara el caballo rompía un hilo que la accionaba. La sucesión continuada de ellas consigue sugerir el movimiento.
La famosa serie de fotografías de Muybridge captadas con 16 cámaras de alta velocidad. Al pasar ante la cámara el caballo rompía un hilo que la accionaba. La sucesión continuada de ellas consigue sugerir el movimiento.

Lo mismo pasa con la lectura lenta.  El flujo de data que nos llega es tan lento y fraccionado, que nos impide crear un hilo conductor continuo.  Entre sílaba y sílaba y entre palabra y palabra, nuestra mente discurre hacia cualquier otro asunto, y esos pensamientos interrumpen el flujo del texto que estamos leyendo. Cortan el hilo. Dañan la película.

Es por esto que el lector lento regresa continuamente a releer lo que acaba de leer.  Lee para atrás y para adelante, tratando de volver a atar el hilo.

¿No le pasa a usted que termina una oración o un párrafo y no recuerda nada de lo que acaba de leer? Sus ojos pasaron por el texto pero su mente no.

Lo que ocurre es que la primera fase de la lectura, la captación visual, es tan lenta y fraccionada que no va a la par con la segunda fase de la lectura, la interpretación mental. Son dos fases de un proceso que tiene que estar sincronizadas, o el proceso va a ser ineficaz.

Lectura Veloz

El método de la Lectura Veloz lo que persigue es sincronizar ambas fases del proceso de la lectura.

A través de la aceleración de la fase de captación, se consigue leer a un paso que disminuye la distracción.  El hilo se mantiene.  La comprensión aumenta.

Visto así, la expresión “leer más rápido para comprender mejor” no luce tan absurda.  No lo es.  La mejor razón para leer más rápido es comprender mejor.

 

 

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