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¡No tengo memoria, se me olvida todo!

¡LO TENGO en la punta de la lengua! ¡Hace un momento tenía esa palabra… ya mismo me acuerdo! ¡Recuerdo su cara, pero no puedo recordar su nombre! ¡Antes me acordaba de todo y ahora se me olvidan las cosas! ¡Por supuesto que le doy importancia a lo que me dices, es que no sé qué me está pasando, todo se me olvida!

¿Has escuchado o dicho algo parecido?

Para muchos de nosotros, uno de los mayores motivos de frustración personal es el hecho de que se nos olviden asuntos y detalles importantes, tales como los nombres de las personas que nos presentan, fechas y datos significativos y cosas que teníamos que hacer. Cómo identificamos la pérdida de la memoria con el envejecimiento, para todos cada episodio de olvido representa una gran decepción con nosotros mismos y la inevitable pregunta ¿por qué me está pasando esto?

La mala memoria, esa queja generalizada, no tiene por qué atormentarnos toda la vida. Es posible mejorar nuestra memoria si, primero, entendemos mejor cómo funciona y luego hacemos algunos cambios en la forma en que tratamos de memorizar las cosas. Leer más

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