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La fobia a los exámenes y cómo vencerla

Por José R. Fortuño Candelas
http://nilvem.com

Llegamos al final del año académico y, para muchos estudiantes, es un periodo de ansiedad y preocupación. Los exámenes finales, al igual que los exámenes de admisión a estudios universitarios o postgraduados, y las reválidas, suelen causar en muchos estudiantes varios síntomas que son de preocupar.

No son raras las quejas de “me quedé en blanco”, “yo estudié, pero no sé qué me pasó”, entre otras. Para muchos estudiantes, la anticipación del examen los lleva a tratar de evitarlo, a huir del mismo haciéndose el enfermo. Se da, incluso, el caso de estudiantes que no se preparan adecuadamente, con la lógica de que si no espero nada, no habrá decepción.

Si estos síntomas cobran una proporción incapacitante, es necesario que se acuda a un profesional que evalúe y señale el tratamiento adecuado. Las recomendaciones que vamos a ofrecer en este artículo no pretenden sustituir ese tratamiento cuando es necesario, pero pueden ayudar a cualquier estudiante que manifieste esta “fobia a los exámenes” a enfrentarla y a vencerla.

Hay que comprender de dónde surge la ansiedad, para combatirla más efectivamente. Aunque las causas originales suelen estar atadas a experiencias previas, sobretodo en la niñez temprana, podemos identificar distintas situaciones:

  • El estudiante que considera que su preparación para el examen es, por lo general, deficiente.En este tipo de caso, se trata, por lo regular, de estudianes que carecen de una motivación clara para estudiar. Estudian porque hay que hacerlo, como una obligación impuesta, y no porque tengan metas propias establecidas. Cuando estudian, por tanto, lo que están haciendo es “cumplir con los requisitos”, “hacer lo que se le mandó” y no toman iniciativas. Por lo general, están bastante desorientados todo el tiempo.Este estudiante necesita comprender la finalidad y el motivo de sus estudios. Mientras no lo haga, seguirá “dando tumbos” y se arriesga a abandonar sus estudios antes de tiempo y sin completar su carrera.
  • El estudiante que se prepara adecuadamente, pero que llega al examen y no puede hacerlo bien porque la ansiedad durante el examen no lo deja.Este estudiante, a veces, tiene buenos hábitos de estudio y estudia motivado. Pero como el examen tiene un límite de tiempo, y ve que no le va a alcanzar para completar todo, se llena de pensamientos negativos y no consigue hacer un buen examen. El estrés es un gran incapacitante.

La pregunta es: ¿Qué puede hacer un estudiante para vencer esta fobia a los exámenes?

En NILVEM tenemos como parte de nuestra misión ayudar a cada uno de nuestros estudiantes a sacar del medio este problema. Al adquirir la capacidad de la Lectura Veloz, por ejemplo, el estudiante sabe y confía en que puede completar todas las partes del examen y el tiempo deja de ser un factor estresante. Por otro lado, al aprender el Método de Estudio y las técnicas de Memoria, el estudiante sabe qué hacer en cada paso de un proceso que controla él mismo.

Hacerse con las técnicas más avanzadas del Aprendizaje Acelerado es, por supuesto, la primera línea de ataque al problema de la fobia.

Otras medidas que se pueden tomar incluyen:

  • Estudiar a tiempo. Es erróneo pensar que mientras más cerca el examen se estudia, mejor va a resultar. Es todo lo contrario. Si se estudia con tiempo hay más oportunidad de identificar las debilidades y cubrirlas. También hay más tiempo para estudiar y volver a estudiar cada tema hasta dominarlo. Dejarlo para última hora solo aumenta la ansiedad y reduce la capacidad de recordar.
  • Hacer un plan de estudio. En el mismo, además de atender todos los temas necesarios, debe establecerse el tiempo que se les va a dedicar. Debe, en adición, precisarse todos los materiales y recursos necesarios y asegurarlos temprano. El lugar de estudio, incluso, debe ser seleccionado para favorecer el estudio y la concentración.
  • La noche antes del examen, no estudiar. Es preferible descansar y relajarse, pues es lo que realmente necesita un estudiante en ese momento. Por supuesto, habría que haber estudiado a tiempo como se indica arriba.
  • Buscar refuerzos positivos en actividades diversas, algunas relacionadas con la materia de estudio, pero otras no tanto. Es importante aumentar, según se acerca la época de exámenes, los pensamientos positivos acerca de sí mismo del estudiante. Realizar actividades gratificantes, como puede ser el deporte u otras actividades recreativas, puede ayudar a crear un ambiente interno positivo.
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Este artículo es propiedad intelectual. Se autoriza la reproducción siempre y cuando se haga en forma íntegra y se incluya la referencia al autor y a la dirección electrónica de NILVEM-OPTIMUS.
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El aprendizaje requiere herramientas adecuadas

Imagine intentar sacar un tornillo sin un destornillador o clavar un clavo sin un martillo. Difícil… ¿verdad? Puede que logre hacerlo, pero será mucho más fácil y le tomará menos tiempo hacerlo con la herramienta adecuada.

Ahora imagine intentar una labor más complicada, como construir una mesa, arreglar un motor o montar una puerta. ¿Podría hacerlo solamente con el destornillador y el martillo? Por supuesto que no, ahora necesitará un conjunto de herramientas más especializadas y poderosas. Además, necesitará orientarse con un manual de instrucciones para completar la labor correctamente.

Para cada tarea que nos proponemos, en la casa o en el trabajo, reconocemos rápidamente la necesidad de hacernos de la herramienta adecuada para dicha tarea.

Sin embargo, para una de las principales tareas que enfrentamos en nuestra vida, y que nuestros hijos enfrentarán también, no solemos reconocer esta necesidad de conseguir la herramienta adecuada. Me refiero a la educación, al aprendizaje, sea que lo hacemos en una escuela o universidad o sea que lo hacemos por nuestra cuenta o como parte de nuestras responsabilidades profesionales. Leer más

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Aprender a estudiar: la clave del éxito

La crisis que han enfrentado el gobierno y las empresas en los últimos años en cuanto a su capacidad de operar y de cubrir sus gastos, con todas las consecuencias que acarrea tanto para sus empleados como para todos los ciudadanos, ha creado una incertidumbre enorme en todos acerca del rumbo que ha de tomar el país.

La palabra clave de esta situación es “incertidumbre”. Ante el desconocimiento de las consecuencias de las decisiones o cambios que se realicen en la situación fiscal del país, la estructura contributiva, la reorganización del gobierno y los choques y conflictos que estas generen, la actitud del ciudadano promedio es de detenerse. Aguantar. Esperar. Ver qué pasa.

Esto es cierto tanto del ciudadano individual como de la empresa local o extranjera y afecta tanto los planes familiares como las grandes inversiones. Ante la incertidumbre, esperamos. Lo terrible es que esta espera augura un estancamiento en el crecimiento económico y condiciones cada vez más difíciles para todos nosotros.

¿Cómo enfrentamos esta situación para salir airosos? Es preciso hacer un inventario de nuestros recursos para saber con qué contamos para enfrentarnos a estos tiempos difíciles. ¿Cómo orientamos a nuestros jóvenes ante estos tiempos? Tenemos que llevarlos hacia la meta de que cuenten con todas las armas necesarias para derrotar grandes obstáculos y avanzar a pesar de lo difícil que se pone el camino.

¿Cuáles son esos recursos y armas que nos permitirán enfrentar la situación? Uno que destaca de entre todos es nuestra capacidad – mayor o menor- de adaptarnos a nuevas situaciones, que no es otra cosa que nuestra capacidad de aprender.

Quien puede aprender mejor y con rapidez, puede tomar decisiones difíciles antes de que las mismas le sean impuestas por las circunstancias. Cambiar de trabajo, entrenarse en un nuevo oficio o especialización, certificarse en otra área, hasta moverse geográficamente, poder hacer todo esto a tiempo y convenientemente depende de nuestra capacidad de aprender cosas nuevas con rapidez y precisión.

Para los más jóvenes todo esto es más crítico. En los años próximos, alcanzar lo que parecía “normal” hasta hace poco se pondrá mucho más difícil. Necesitarán más preparación, no importa en qué área o materia de estudio se especialicen. Peor aún, tendrán que mantener el oído en tierra para hacer los cambios que sean necesarios en el rumbo de su preparación profesional sólo para mantenerse a flote.

En nuestros cursos de técnicas de aprendizaje acelerado, cada día vemos más personas que, a mitad de su vida productiva, están enfrentando enormes cambios. Personas que trabajaron varios años en muy buenas posiciones en empresas que parecían muy sólidas y que, de buenas a primeras, los dejaron en la calle. Personas que se prepararon muy bien en un área y han visto que las oportunidades en su profesión van desapareciendo rápidamente ante los cambios en la economía. Personas que han visto cómo su área de trabajo, para la cual se habían preparado muy bien, desaparece por los adelantos tecnológicos.

¿Quiénes triunfan ante situaciones como éstas? Aquellos que pueden cambiar rápidamente, aquellos que pueden adaptarse mejor. La capacidad fundamental para cambiar y adaptarse es la capacidad de aprender. Aprender con rapidez lo nuevo. Aprender con rapidez lo distinto. Aprender con rapidez y capacitarse para reintegrarse a la economía en otras funciones.

Evalúe su capacidad de aprender. ¿Podría usted hacer un cambio de profesión o de especialización en un corto periodo de tiempo? ¿Podría usted entrenarse en poco tiempo para adaptarse a cambios drásticos? ¿Podría completar los requisitos de nuevas posiciones ahora mismo?

Si cualquiera de estas preguntas le deja con dudas, es preciso que busque la manera de mejorar su capacidad de aprender. En cuanto a sus hijos, además de ofrecerles la educación escolar y universitaria, ¿está usted seguro que les ha preparado para estos tiempos? ¿Cuentan con las herramientas para aprender con rapidez, hacer cambios en el rumbo de sus vidas y adaptarse a los drásticos giros que les depara el futuro inmediato? Nuevamente, si cualquiera de estas preguntas le provoca dudas, es imperativo que complemente su educación con la preparación en aquellas destrezas de estudio y herramientas de aprendizaje que mejor le puedan ayudar ahora y en el futuro.

Las capacidades para el aprendizaje acelerado, que le permiten a una persona hacer el uso más eficiente del tiempo y estudiar de manera independiente se han convertido, ante la incertidumbre de estos tiempos, en el capital más valioso para cada uno de nosotros.

¿Podrán tener el mismo éxito el que estudia de las maneras tradicionales y el que aprendió a estudiar bien? ¿Podrán lograr lo mismo el que lee de manera lenta y con bajo aprovechamiento y el que lee en forma veloz y con un máximo de comprensión, gracias a que domina formas avanzadas de lectura? ¿Quién se enfrentará con éxito a las difíciles condiciones que nos esperan: el que no tiene destrezas de estudio o el que ha aprendido a estudiar con un método y sistemas altamente efectivos? ¿Quién podrá adelantar ante las grandes exigencias de cambio y aprendizaje: el que no ha entrenado sus capacidades personales, como la memoria, o el que cuenta con métodos avanzados que le permiten aprender y recordar enormes cantidades de información?

Las respuestas a estas últimas preguntas son obvias, como es obvio que, ante los tiempos de drásticos cambios y la incertidumbre que provoca nuestro futuro inmediato, nuestra capacidad de aprendizaje y adaptación son la clave para lograr el éxito y dejar de lamentarnos.

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