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En el Nuevo Año: ¡Entrena tu mente!

El Nuevo Año siempre es una buena oportunidad para evaluarnos y proponernos nuevas metas de desarrollo personal.

La broma acostumbrada con respecto a cómo abandonamos muy pronto las resoluciones de Año Nuevo no debe ser razón para no esforzarnos por tomar decisiones para el año.  Una buena regla para el éxito puede ser plantearnos resoluciones basadas en lo que realmente queremos, más que en lo que “todo el mundo quiere”.

Todo el mundo quiere bajar de peso, hacer ejercicios, etc. Se lo proponen en el nuevo Año y, casi siempre, abandonan la resolución antes que acabe enero.  En parte, se debe a que la resolución estuvo más de acuerdo con lo que “todo el mundo quiere”, que con una evaluación de qué es lo que cada uno de nosotros quiere. Leer más

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Maestro o estudiante: ¿quién es el protagonista?

¿Tienes, como estudiante, o tienen tus hijos, la actitud correcta, mirando hacia el futuro, sobre el propio aprendizaje? ¿Se están preparando para el futuro que se abre paso o para un pasado que ya no existe?

Por José R. Fortuño Candelas

Durante muchos años hemos seguido métodos tradicionales de enseñanza que pueden ser llamados “aprendizaje centrado en el profesor”.

Los métodos tradicionales ponen al docente en el papel principal como la principal fuente de conocimiento. Todo el proceso comienza con un maestro dando lecciones, señalando áreas importantes, verificando con un cuestionario que prueba cuánto ha captado cada estudiante y termina evaluando a cada uno de ellos individualmente.
Aquí, todas las partes activas son desempeñadas por el tutor y los alumnos pasan a segundo plano.
Sin embargo, el enfoque está cambiando gradualmente, del docente al estudiante. Un concepto, “aprendizaje centrado en el estudiante”, está cambiando todo eso.

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Aprender enseñando

En la antigüedad, el sabio Séneca declaró “docendo discimus”, o “enseñando aprendemos”. Es una pena que este principio no se haya incorporado de manera plena a nuestros sistemas educativos, pero cualquier persona que desee mejorar su capacidad de aprendizaje puede hacer uso del mismo para su beneficio.

El principio “enseñando aprendemos” puede resumirse en los siguientes puntos:

  • Si podemos explicar algo de manera que otra persona lo pueda entender, entonces sabemos que nosotros lo hemos comprendido. Si creemos que hemos entendido algo, no basta con esa sensación para saber que, en efecto, lo hemos entendido. Y la mejor forma de saberlo es explicándolo, enseñandolo a alguien más.
  • Si no logramos explicarlo efectivamente, entonces podremos entender, al menos, cuáles son nuestros puntos flojos y nuestras dudas. Si no “fallamos” al tratar de explicarlo, tampoco entenderemos qué es lo que nos falta. Si sabemos las debilidades, podremos cubrirlas regresando al libro, buscando información adicional, o pidiendo aclaraciones a nuestros maestros.

Para que sea efectivo el método de “aprender enseñando”, las explicaciones deben ofrecerse en las propias palabras, no repitiendo lo que dice el libro. Esto nos obliga a pensar más en el tema de estudio, a verlo desde distintos ángulos y a dominarlo completamente.

Al enseñar pasamos de la mera comprensión al dominio pleno.

El método de “aprender enseñando”, por último, es una excelente herramienta del pensamiento crítico, lo que es esencial para hacer de nosotros aprendices eficaces para toda la vida.

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