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¿Piensas que tienes una mala memoria?

¿Te gustaría tener una memoria poderosa?

Si tuvieras un Ferrari que puede correr a 200 millas por hora, pero solamente corre a 25, y todo el mundo te pasa por el lado en la autopista, ¿no lo llevarías corriendo al taller para arreglarlo?
Lo mismo pasa con tu memoria y tu poder de procesar información. Sabes que podrías hacer mucho más y mejor si tuvieras desarrollada al máximo tu capacidad. Puedes, por supuesto, escoger entre seguirte conformando o tomar la decisión -hoy- de hacer tu vida mucho mejor en este aspecto. Leer más

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Cuando la distracción ayuda a la memoria

Que la concentración ayuda a aprender y recordar mejor es una verdad que todos aceptamos.  

Su contraparte, que la distracción es negativa para la memoria, no siempre es cierta.

Muchas veces, el recuerdo posterior se estimula por periodos de distracción o descanso mientras se estudia.  En general, es recomendable interrumpir periódicamente la lectura y el estudio e intercalar actividades que distraigan la mente.  Al regresar al trabajo, puede observarse que se entiende mejor y se adelanta más.

Un reciente estudio realizado en la University College London, comprobó que personas con problemas de memoria, debidos a daños en el hipocampo relacionados con la epilepsia, mejoraron su desempeño en tests de memoria cuando se incluía alguna distracción en el experimento.

En el estudio se le mostraban fotos de paisajes y se les pedía luego que recordaran lo que habían visto.  Los sujetos con problemas de memoria tenían mucha dificultad para identificar las imágenes, mientras que los sujetos del grupo control lo hacían con mucha facilidad.  Más adelante, se les mostraron imágenes similares, pero antes de preguntarles, se les hacía ver imágenes muy diferentes, de caras. Entonces, el resultado del grupo afectado igualó al del grupo control.

Cuando estudiamos, las distracciones deben pasar a formar parte de nuestro plan de estudio.  Por supuesto, primero hay que hacer un plan, tener un método establecido para estudiar.  En el mismo, el periodo de distracción, descanso o relajamiento debe estar incluido desde un principio.

Hoy día, no necesitamos más motivos de distracción, tenemos demasiados.  Tenemos múltiples distracciones “modernas”, los mensajes de texto, los correos electrónicos, la música, las noticias, los chats, que se suman a las “tradicionales”, los ruidos ambientales, la familia si estudiamos en casa o los demás si lo hacemos en una biblioteca, la televisión, entre otros.

Si no tomamos medidas, las distracciones nos abruman y el tiempo lo perdemos sin completar la tarea que nos hemos propuesto.  Luego, hay que “planificar” las distracciones.  Por ejemplo, si queremos conversar vía chat con alguna amistad, o ver nuestros mensajes en Twitter, no lo hagamos en el momento en que aparezca el mensaje. Decidamos que vamos a estudiar, digamos, 20 minutos y, entonces, revisar y contestar los mensajes durante cinco minutos.  Luego, volvemos a la tarea por otro periodo, y así sucesivamente.

Las interrupciones planificadas se convierten, de esa manera, en ayudas, pues al regresar a la labor, relajados, muchas veces entendemos mejor lo que antes nos estaba dando trabajo.  Convertimos así algo negativo en algo positivo.

De esta manera, la distracción deja de ser un problema y se convierte en una ayuda.

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Tu memoria puedes ser mucho mejor, si la entrenas.  El curso Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria te capacita con las más avanzadas técnicas del aprendizaje acelerado.  Encuentra toda la información en esta página.

 

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Mejora tu memoria, ¡olvidando!

El título del “post” de esta semana puede parecer un error o una contradicción, pero, por más que lo parezca, no lo es. La memoria es una moneda de dos caras: recuerdo y olvido. Para poder recordar lo que necesitamos es preciso que olvidemos lo que no.

Para entender esto hay que comprender cómo funciona nuestra memoria y verás que, para tener una mejor memoria, es necesario aprender a olvidar. Veamos esto brevemente, para luego ofrecerte algunas sugerencias sobre cómo puedes mejorar tu memoria ¡olvidando!

La memoria no es, como a veces nos parece, un almacén dentro de nuestra cabeza. No es un depósito pasivo y desordenado a donde van a parar ideas, palabras, números y datos y que, con suerte, encontramos cuando las necesitamos. Es algo mucho más complejo.

Nuestro cerebro está compuesto por millones de células que llamamos neuronas, las cuales se comunican entre ellas formando muchos millones más de sinapsis. Nuevas experiencias y percepciones sensoriales llevan a la formación de nuevas conexiones interneuronales, en una madeja enorme que los científicos sólo están empezando a comprender.

Por otro lado, diferentes partes de nuestro cerebro se activan y controlan distintas actividades y funciones de nuestro pensamiento y nuestro cuerpo. Con cada nueva información o situación que enfrentamos, distintas áreas y neuronas se activan y controlan nuestro funcionamiento completo.

Cada vez que escuchamos una palabra, vemos una imagen o leemos algo, para que lo podamos aprender y luego recordar, se generarán nuevas conexiones entre neuronas.

Ahora bien, estas conexiones van a ser más o menos duraderas dependiendo de muchos factores que, desde afuera, podemos entender como el interés que hayamos puesto, el impacto emocional, el sentido de lo aprendido, la comprensión que tengamos de los asuntos, entre otros. Por tanto, inevitablemente, algunas cosas se nos van a olvidar y otras las vamos a recordar.

Es por eso que digo que la memoria tiene dos caras, una es el recuerdo, pero la otra es el olvido. Nadie puede recordarlo “todo”, a excepción de ciertos casos muy aislados de personas que padecen de un desorden muy peculiar. Recordarlo todo impediría a una persona hacer uso efectivo de su memoria, igual que si uno guardara todo en la casa y no botara nada: ¡al poco tiempo no podría ni caminar por esa casa!

Pero esto de que tanto olvidamos como recordamos no sería problema, si no fuera porque, con demasiada frecuencia, recordamos lo que no era importante y olvidamos lo que necesitábamos recordar. Es por eso que hay que aprender a olvidar, igual que hay que aprender a recordar. Hay que ganar control sobre el proceso del recuerdo y del olvido.

A continuación te ofrezco varias sugerencias que pueden ayudarte a mejorar tu memoria, aprendiendo a recordar y a olvidar.

  1. Al estudiar, si lees todo muchas veces estarás tratando de “recordarlo todo”, lo que es imposible e innecesario. Ganas mucho más si identificas cuáles son los puntos principales, cuál es la relación entre unos y otros y entonces tratas de memorizar solamente esos temas.
  2. Trata de expresar todo lo que tienes que recordar en las menos palabras posibles. En el proceso de decirlo de la forma más resumida, estás eliminando todas aquellas palabras que no son tan importantes y dejando solamente aquello que sí lo es.
  3. Organiza la información de una manera que tenga sentido. Es muy difícil recordar lo que está en desorden en nuestra mente. Al organizarla, descarta todo lo que no sea relevante.
  4. Para poder recordar cosas como el nombre y la cara de una persona que te han presentado, presta más atención a lo que tienes que recordar que a los asuntos sobre los que estés conversando. Observa atentamente a la persona, tanto físicamente como en cuanto a su comportamiento y trata de identificar elementos que sean distintivos y que puedas relacionar con su nombre y las circunstancias de la persona.
  5. Organiza las tareas del día en el orden preciso en que las vas a realizar. Luego revisa esa lista varias veces. De esa manera, una tarea te irá llevando a la otra.
  6. Al terminar de leer cualquier cosa, sea un informe del trabajo, un capítulo de una novela, una noticia o un artículo de revista, detente unos segundos a reflexionar y pregúntate: ¿cuál era la idea principal? ¿cuáles fueron los puntos más importantes que se desarrollaron? ¿qué detalles debiera recordar de lo que acabo de leer?

Todas estas sugerencias van dirigidas a que tomes control sobre el proceso del recuerdo y el olvido.

En nuestros cursos de entrenamiento de la Memoria enseñamos excelentes técnicas de memorización, a través de las cuales puedes recordar cualquier tipo de información con facilidad e invirtiendo muy poco tiempo. Pero no enseñamos las técnicas memorísticas aisladamente, sino en combinación con un eficiente Método de Estudio. Con éste, al entrenar las destrezas de análisis, síntesis y organización de la información, podemos seleccionar qué es lo que es importante y tenemos que recordar y qué es lo que podemos descartar y olvidar.

Así que, en adelante, para poder recordar lo que necesitas, recuerda que se empieza por olvidar lo demás.

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