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11 maneras de aprender cualquier cosa

¿Quieres aprender otro idioma? ¿Te gustaría aprender un deporte? ¿Estás interesado en aprender cómo codificar? A muchos de nosotros nos gustaría adquirir nuevas habilidades, pero pensamos que es “demasiado difícil” o que “toma demasiado tiempo”.

Mediante el uso de técnicas de aprendizaje acelerado, puedes aprender rápidamente las habilidades que normalmente toman meses, años o décadas de estudio. A continuación, presentamos 11 tácticas que se pueden aplicar para aprender cualquier habilidad o tipo de información.
Rompe las metas difíciles en metas alcanzables más pequeñas
Si vemos una meta lejana y difícil, nos desanimamos. Si la vemos cercana y alcanzable, nos movemos hacia el frente. “Aprender a hablar alemán” es una meta que luce enorme e imposible. “Aprender las 100 palabras en alemán de uso más frecuente” es una meta alcanzable y medible.
La clave para la mejora de sus capacidades de aprendizaje es ser capaz de romper todas sus ambiciones –ya sea que estén relacionados con los negocios, la lengua, o la salud– en una serie de pequeños objetivos, medibles, y alcanzables.
Utiliza el principio de 80:20
¿Alguna vez has oído hablar del principio de Pareto? Es una regla simple que dice que el 80% de los resultados provienen del 20% del esfuerzo. Se utiliza sobre todo en los negocios (80% de las ventas, por ejemplo, proceden del 20% de los clientes) pero se puede aplicar a cualquier cosa.
En una lengua, el 20% de las palabras representan el 80% de la lengua escrita. En la música, el 20% de las progresiones de acordes representan el 80% de todas las canciones pop. El aprendizaje acelerado requiere que usted se centre en el vital 20% y evite perder tiempo en el menos vital 80% de la tarea.
Aplica el principio de Pareto a todo tu aprendizaje, desde el vocabulario de un idioma extranjero hasta la programación de computadoras, y aprenderás más rápido que nunca.

Aprende cómo bloquear las distracciones y concéntrate en una sola tarea

Gary Keller tiene una cita interesante sobre el ‘multitasking’: “Usted puede hacer dos cosas a la vez, pero no se puede enfocar de manera efectiva en dos cosas a la vez”. A menudo es mucho menos productivo realizar varias tareas a la vez de lo que es centrarse en una sola tarea.
Después de haber roto su meta en pasos pequeños y alcanzables, es necesario centrarse en uno a la vez. Bloquea las distracciones –desde YouTube a los mensajes de correo electrónico– y dedica toda tu energía a trabajar en una tarea a la vez para obtener la máxima productividad.
Practica las nuevas habilidades a medida que las aprendes
Es mucho más fácil aprender una habilidad cuando se practica la misma. Por ejemplo, los pasos básicos de baile son muy simples, pero si no se practican gradualmente, serán muy difíciles de dominar.
La clave para retener la información es la práctica. Tan pronto como hayas aprendido los fundamentos de una nueva habilidad –desde programación hasta vocabulario– ponla en práctica.
Organiza la información para mejorar la retención
Los mapas conceptuales son herramientas poderosas para el aprendizaje acelerado. Mediante la creación de un mapa conceptual la información se estructura de forma que hace más fácil la comprensión y el repaso.
Puedes utilizar mapas mentales para resolver problemas, romper sistemas complejos en procesos pequeños y sencillos, o simplemente descomponer una tarea complicada.
Nuestro curso de Método de Estudio enseña paso a paso cómo preparar mapas conceptuales efectivos.
Divide tu trabajo en sesiones pequeñas para evitar el desgaste cognitivo
¿No te sientes quemado hacia el final de la jornada de trabajo? La mayoría de la gente trabaja mucho más eficiente en pequeñas sesiones de 25 minutos a una hora que en sólidos bloques de 3-4 horas de constante trabajo.
Independientemente de qué tan eficiente tus habilidades de aprendizaje sean, tu lucha es cuesta arriba si no tienes la motivación y la energía para continuar. El agotamiento cognitivo y el estrés pueden ser problemas graves para el aprendizaje.

Colabora con amigos para comprobar habilidades y compartir conocimientos

Trabaja con tus compañeros para poner a prueba las habilidades de los demás y adquirir nuevas habilidades juntos. La competencia sana y la cooperación son grandes maneras de acelerar el proceso de aprendizaje de nuevas habilidades.
Una vez que hayas aprendido una nueva habilidad, reactívala
No todas las habilidades son como correr bicicleta, que no se olvida nunca. La mayoría de las habilidades, y más aún con la información compleja, requieren que se reactive y practique nuevamente para su pleno dominio.
Por suerte, la reactivación de una habilidad perdida suele ser simple. Para un idioma, esto podría ser tan simple como ver programas de televisión extranjeros sin subtítulos.

No trabajes demasiado duro

Toma un descanso para refrescar la mente y el cuerpo. Cualquier persona con un trabajo regular puede dar fe del hecho de que la mayor parte de su trabajo productivo tiene lugar en la mañana. Si bien algunas personas pueden trabajar durante días sin disminución de la productividad, la mayoría de nosotros trabajamos mejor en una ventana diaria tres a cuatro horas.
Esta ventana de tres a cuatro horas de productividad también se aplica al aprendizaje. El tiempo que pasamos en el aprendizaje de algo y el conocimiento que conservamos no tienen una relación simple.
Con el fin de maximizar tus habilidades de aprendizaje, a menudo es importante trabajar menos. Concéntrate en relajarte, toma un descanso y deja que la información que has adquirido se asiente.
Mide tu progreso
El famoso consultor de gestión Peter Drucker dijo: “lo que se mide, se logra”. Una de las tácticas más eficaces para el aprendizaje acelerado es el seguimiento y la medición de su progreso.
Usa métricas para determinar tu éxito en un campo particular para que puedas dar un seguimiento a tu progreso. Sin métricas, es imposible saber si estás mejorando.
Y, por último, aprende más sobre tu propio proceso de aprendizaje
La debilidad más grande de todos los estudiantes es el poco conocimiento que tienen de cómo es que se produce su propio aprendizaje y de las técnicas más efectivas para aprender. El aprendizaje mejora tanto en cantidad como en calidad mientras más se domina el proceso del mismo.
Nuestro curso Lectura Veloz, Método de Estudio y Memoria está dirigido a suplir esa deficiencia. El estudiante comprende su propia lectura, sus limitaciones y las rutas para mejorarla. Trabajamos con un sistema completo de organización de la información y del proceso de estudio. Aprendemos cómo funciona nuestra memoria, qué hace que recordemos y olvidemos y varias técnicas efectivas de memorización aplicables a distinto tipo de datos e información.
Aprovecha las diversas formas de tomar el curso que ofrecemos y emprende el camino hacia tu propia superación.
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Para leer mejor, hay que leer más… ¿cómo?

Muchas personas tienen la idea equivocada de que con la Lectura Veloz van a leer menos. Nada más lejos de la verdad, la Lectura Veloz nos permite leer más, tanto cuando leemos por placer como cuando leemos por obligación.

Otra idea equivocada con que llegan muchos estudiantes a nosotros es que van a dominar la técnica simplemente porque lo hagan en la clase y les salga bien una vez. Como cualquier técnica nueva, la Lectura Veloz va a dominarse cuando se haya practicado mucho, cuando se haya practicado tanto que la vieja forma de leer pueda quedar atrás.

De manera que, tanto para dominar la técnica avanzada de la Lectura Veloz, como para que el curso resulte en un avance significativo en el proceso de formación de cada estudiante, hay que convertir la lectura, si no lo es ya, en una actividad regular… hay que leer más.

Podríamos extendernos largamente en los beneficios que leer más acarrea para cada persona, pero el propósito de este artículo es, más bien, el cómo conseguir leer más. Hablaremos de tres temas: el tiempo, la concentración y la velocidad.

Tiempo

De lo más que se queja todo el mundo es de que no tienen tiempo. En realidad, por lo general el problema no es el tiempo, sino la disciplina, la organización y las prioridades. Mientras esperes a que “aparezca el tiempo”, nunca va a aparecer. El tiempo está, lo que hay que hacer es decidir qué hacer con él y organizarlo.

Es bueno comprender la naturaleza de los hábitos. El hábito positivo es la automatización de una actividad para ahorrar esfuerzo y asegurar su realización. Una vez que una persona convierte una actividad en un hábito, no tiene que pensarlo cada vez, lo realiza sin complicación. Pero para que esa actividad se convierta en un hábito, tiene que ser repetida intencionalmente durante un periodo de tiempo. Ahí es que entra la disciplina y el compromiso personal.

Algunas ideas para mejorar el uso del tiempo dedicado a la lectura son:

  • Asigna un tiempo para la lectura diaria. Sea lectura de estudio o lectura de placer, la lectura no puede dejarse para cuando sobre algo de tiempo. Hay que ponerla en nuestro calendario como una actividad de máxima importancia. Hay que asignarle su tiempo.
    Si se asigna un periodo de tiempo, pronto se convertirá en una rutina, en un hábito y cada vez será más fácil. Aquí lo más importante no es cuánto tiempo, sino que el mismo esté comprometido y se cumpla con el compromiso. Una hora sería excelente, pero 10 ó 15 minutos también serían buenos.
  • Lee una cantidad de páginas predeterminadas cada día. Otra forma de desarrollar el hábito es asignarse una cantidad de páginas para leer cada día y comprometerse uno mismo a completarlas no importa lo que pase.
    Es preferible que se trate de completar la meta temprano en el día, porque si se deja para la noche, estaremos cansados e incurriremos en el mal de dejarlo para cuando sobre tiempo.
    ¿Cuántas páginas? Igual que con el tiempo, lo importante no es la cantidad, sino el que se establezca una meta diaria y se cumpla. Es que la lectura sea una tarea prioritaria y no algo que se hace cuando no hay más nada.
  • Carga con el libro para todas partes. Si tienes el libro contigo, es más probable que lo tomes y lo leas que si lo dejas todo el día en la casa o en el baúl del carro. Así, podrás leer en lo que te atienden en una oficina, mientras viajas si es como pasajero y en cada tiempo libre que tengas. Si tienes el libro a la mano, podrás leer mientras descansas, o entre otras tareas, como distracción de las mismas.
  • Lee, punto. Mientras más leas, más te acostumbrarás a hacerlo. Se convertirá en parte de tu vida y ya no lo podrás dejar.

Concentración

Igual de importante que el tiempo que dedicas a la lectura, es cuán enfocado estás en la misma. La pobre concentración hace que recordemos poco y, en consecuencia, la lectura nos parezca un esfuerzo inútil. Algunas ideas para mejorar la concentración mientras lees son las siguientes, pero en este artículo abundamos más:

  • Evita las distracciones. Procura un ambiente tranquilo para leer, donde no seas interrumpido. Distintas personas logran concentrarse en distintos ambientes, pero, en general, mientras menos ruidos y otras actividades haya a tu alrededor, mejor podrás concentrarte.
    Oír música, si la misma no interrumpe, puede ser positivo. Pero escuchar música, no importa el género, si la misma te llama la atención constantemente, se convierte en algo negativo. La televisión, las conversaciones de otras personas, la computadora o el teléfono con muchas aplicaciones abiertas llamándonos la atención son incompatibles con la concentración.
  • No intentes el “multitasking” mientras lees. La lectura requiere toda, no parte, sino toda nuestra atención. No es como otras cosas que podemos hacer a la misma vez. Con la lectura eso no funciona. Es preferible leer por un periodo definido, aunque sea corto, interrumpir a atender otros asuntos y regresar a la lectura.
  • Otra vez, lee, punto. La práctica hace la perfección. Solamente leyendo más vas a dominar la concentración y a obtener el mayor provecho. Lo que uno hace solamente cuando no tiene más remedio, o lo hace de mala gana, o lo hace poco, nunca se va a dominar. Piensa en cualquier cosa en la que te consideras “realmente bueno”. Si lo eres, es porque le has dedicado mucho tiempo y esfuerzo.

Velocidad

Hay muchos factores que afectan la velocidad de la lectura. La concentración, por supuesto, ya que si no se tiene que leer lo mismo más de una vez o seguir adelante sin retener. La familiaridad con el material, la forma en que está escrito, etc. también afecta la velocidad a la que lo podemos leer.

Pero para la mayoría de las personas, la lectura “normal” o lenta representa un verdadero impedimento a la hora de desarrollar un hábito lector. Esto se ha convertido en un mal generalizado en este tiempo donde tenemos que dominar tanta información y tenemos tantos asuntos que atender.

La Lectura Veloz es una técnica para mejorar la velocidad de la lectura y, en consecuencia, la concentración y el aprovechamiento. Sin una lectura rápida, fluida, no es posible lograr la mayor concentración.

La Lectura Veloz, para que sea efectiva debe aprenderse y, sobretodo, convertirse en un hábito. Lo que nos lleva a un punto repetitivo en este artículo. La práctica de la lectura es esencial para el mejoramiento de la misma.

Nuestro curso de Lectura Veloz está diseñado para que el estudiante domine y practique la técnica, con la cual podrá dominar la lectura y disfrutarla plenamente.

Te invito a que te des la oportunidad de entrar, si no lo has hecho, por la puerta de los tesoros que la lectura encierra para ti.

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Leer rápido o lento: ¿cuándo y por qué?

Uno de los mitos de la Lectura Veloz es la idea de que, cuando se aprende el método, se leerá todo a máxima velocidad. Eso, sencillamente, ni es posible ni deseable.

La Lectura Veloz capacita a quien se entrena en ella a leer mucho más rápido y con mejor concentración. Pero la velocidad real de cada lectura que se hace está determinada por una serie de factores, de los cuales la técnica de lectura –veloz o lenta tradicional–, es solo uno de ellos. Veamos cuáles son los factores que afectan la velocidad de la lectura.

  • La técnica. La mayoría de las personas lee con la técnica que llamamos “lectura oral silenciosa”, donde cada palabra se va pronunciando calladamente y se procesa en forma idéntica a la lectura oral aprendida cuando niños. El lector veloz practica la lectura global, donde reconoce las palabras y frases sin tener que “decirlas”.
  • El dominio del tema. Mientras más se domina un tema, más rápido puede leerse. Un tema o área de conocimiento nuevo nunca se leerá de la misma manera.
  • El vocabulario. La familiaridad con el vocabulario utilizado en el texto que se está leyendo determina la velocidad y, en gran medida, la comprensión general.
  • El tipo de material. Cada material ha sido escrito para ser leído de diferente manera. A modo de ejemplo de lo que queremos decir, compárese la lectura de un artículo noticioso con la de un poema.
  • El propósito. No leemos todo con el mismo propósito; por ejemplo, unas cosas las leemos por deber, otras por placer. En unas tenemos que retener muchos detalles, en otras quizá eso no nos preocupe tanto.
  • El motivo. Leemos con más rapidez aquello que nos interesa; por el contrario, los textos “aburridos” los leemos lentamente y nos distraemos con facilidad.
  • La memoria. Una persona con una estrategia aprendida de memorización lee más rápido que cuando no tenía idea de qué hacer para recordar mejor.
  • Capacidad de análisis. Las destrezas de análisis que se desarrollan con un Método de Estudio efectivo ayudan al lector a avanzar de tema en tema, mientras que una capacidad limitada impide una plena comprensión.

Como puede verse, todos estos factores influyen en la velocidad de la lectura. Afortunadamente, podemos mejorar nuestra situación con respecto a cada uno de ellos.

Un curso de Lectura Veloz contribuye, sobretodo, a dominar la técnica de la lectura global y asimilarla por encima de la lectura oral silenciosa. Una vez que se domina esta técnica, el lector sabrá aplicarla de acuerdo a su propósito y necesidad. Unos materiales los leerá más rápido que otros.

A manera de ilustración, piense en dos automóviles, uno muy viejo que corre a, digamos, 40 millas por hora máximo, y otro, nuevo, que puede subir de 100. La diferencia entre ambos es el tope de velocidad. Si se conduce por una zona escolar, ambos irán a 15 millas, si se conduce por áreas residenciales, ambos irán a 25 ó 40. Donde cambia la cosa es cuando hace falta mayor velocidad. Al entrar a la autopista, el carro viejo seguirá a 40 mientras ve alejarse al nuevo a 55 o 65. Y en caso de una emergencia, ni lo verá.

Con la técnica de la Lectura Veloz, además, se está en mejor posición de controlar los demás factores que influyen en la velocidad. En nuestra experiencia, una lector veloz puede motivarse mucho más en la lectura, al saber que la puede realizar en un tiempo realista y con buena comprensión. El lector lento, en la mayoría de los casos, pierde toda motivación por la lectura y se convierte en un “no-lector”.

Hasta temas como el vocabulario pueden ser manejados de forma más eficiente. Una de las preguntas comunes que nos hacen es “y si encuentro una palabra que no entiendo, debo seguir leyendo rápido”. Y la respuesta nuestra es NO, debes detenerte a resolver su significado, consultando un diccionario o examinando el contexto. La ventaja del lector veloz es que esa detención no afectará seriamente el tiempo de lectura, mientras que el lector lento sentirá que si para a buscar significados no terminará nunca.

Podemos decir que aunque no todo se leerá de igual manera, un lector veloz tendrá a su disposición las herramientas para decidir a qué velocidad leerá cada nuevo material. El lector lento, como el carro viejo, no podrá acelerar cuando le haga falta.

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