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Para leer mejor, hay que leer más… ¿cómo?

Muchas personas tienen la idea equivocada de que con la Lectura Veloz van a leer menos. Nada más lejos de la verdad, la Lectura Veloz nos permite leer más, tanto cuando leemos por placer como cuando leemos por obligación.

Otra idea equivocada con que llegan muchos estudiantes a nosotros es que van a dominar la técnica simplemente porque lo hagan en la clase y les salga bien una vez. Como cualquier técnica nueva, la Lectura Veloz va a dominarse cuando se haya practicado mucho, cuando se haya practicado tanto que la vieja forma de leer pueda quedar atrás.

De manera que, tanto para dominar la técnica avanzada de la Lectura Veloz, como para que el curso resulte en un avance significativo en el proceso de formación de cada estudiante, hay que convertir la lectura, si no lo es ya, en una actividad regular… hay que leer más.

Podríamos extendernos largamente en los beneficios que leer más acarrea para cada persona, pero el propósito de este artículo es, más bien, el cómo conseguir leer más. Hablaremos de tres temas: el tiempo, la concentración y la velocidad.

Tiempo

De lo más que se queja todo el mundo es de que no tienen tiempo. En realidad, por lo general el problema no es el tiempo, sino la disciplina, la organización y las prioridades. Mientras esperes a que “aparezca el tiempo”, nunca va a aparecer. El tiempo está, lo que hay que hacer es decidir qué hacer con él y organizarlo.

Es bueno comprender la naturaleza de los hábitos. El hábito positivo es la automatización de una actividad para ahorrar esfuerzo y asegurar su realización. Una vez que una persona convierte una actividad en un hábito, no tiene que pensarlo cada vez, lo realiza sin complicación. Pero para que esa actividad se convierta en un hábito, tiene que ser repetida intencionalmente durante un periodo de tiempo. Ahí es que entra la disciplina y el compromiso personal.

Algunas ideas para mejorar el uso del tiempo dedicado a la lectura son:

  • Asigna un tiempo para la lectura diaria. Sea lectura de estudio o lectura de placer, la lectura no puede dejarse para cuando sobre algo de tiempo. Hay que ponerla en nuestro calendario como una actividad de máxima importancia. Hay que asignarle su tiempo.
    Si se asigna un periodo de tiempo, pronto se convertirá en una rutina, en un hábito y cada vez será más fácil. Aquí lo más importante no es cuánto tiempo, sino que el mismo esté comprometido y se cumpla con el compromiso. Una hora sería excelente, pero 10 ó 15 minutos también serían buenos.
  • Lee una cantidad de páginas predeterminadas cada día. Otra forma de desarrollar el hábito es asignarse una cantidad de páginas para leer cada día y comprometerse uno mismo a completarlas no importa lo que pase.
    Es preferible que se trate de completar la meta temprano en el día, porque si se deja para la noche, estaremos cansados e incurriremos en el mal de dejarlo para cuando sobre tiempo.
    ¿Cuántas páginas? Igual que con el tiempo, lo importante no es la cantidad, sino el que se establezca una meta diaria y se cumpla. Es que la lectura sea una tarea prioritaria y no algo que se hace cuando no hay más nada.
  • Carga con el libro para todas partes. Si tienes el libro contigo, es más probable que lo tomes y lo leas que si lo dejas todo el día en la casa o en el baúl del carro. Así, podrás leer en lo que te atienden en una oficina, mientras viajas si es como pasajero y en cada tiempo libre que tengas. Si tienes el libro a la mano, podrás leer mientras descansas, o entre otras tareas, como distracción de las mismas.
  • Lee, punto. Mientras más leas, más te acostumbrarás a hacerlo. Se convertirá en parte de tu vida y ya no lo podrás dejar.

Concentración

Igual de importante que el tiempo que dedicas a la lectura, es cuán enfocado estás en la misma. La pobre concentración hace que recordemos poco y, en consecuencia, la lectura nos parezca un esfuerzo inútil. Algunas ideas para mejorar la concentración mientras lees son las siguientes, pero en este artículo abundamos más:

  • Evita las distracciones. Procura un ambiente tranquilo para leer, donde no seas interrumpido. Distintas personas logran concentrarse en distintos ambientes, pero, en general, mientras menos ruidos y otras actividades haya a tu alrededor, mejor podrás concentrarte.
    Oír música, si la misma no interrumpe, puede ser positivo. Pero escuchar música, no importa el género, si la misma te llama la atención constantemente, se convierte en algo negativo. La televisión, las conversaciones de otras personas, la computadora o el teléfono con muchas aplicaciones abiertas llamándonos la atención son incompatibles con la concentración.
  • No intentes el “multitasking” mientras lees. La lectura requiere toda, no parte, sino toda nuestra atención. No es como otras cosas que podemos hacer a la misma vez. Con la lectura eso no funciona. Es preferible leer por un periodo definido, aunque sea corto, interrumpir a atender otros asuntos y regresar a la lectura.
  • Otra vez, lee, punto. La práctica hace la perfección. Solamente leyendo más vas a dominar la concentración y a obtener el mayor provecho. Lo que uno hace solamente cuando no tiene más remedio, o lo hace de mala gana, o lo hace poco, nunca se va a dominar. Piensa en cualquier cosa en la que te consideras “realmente bueno”. Si lo eres, es porque le has dedicado mucho tiempo y esfuerzo.

Velocidad

Hay muchos factores que afectan la velocidad de la lectura. La concentración, por supuesto, ya que si no se tiene que leer lo mismo más de una vez o seguir adelante sin retener. La familiaridad con el material, la forma en que está escrito, etc. también afecta la velocidad a la que lo podemos leer.

Pero para la mayoría de las personas, la lectura “normal” o lenta representa un verdadero impedimento a la hora de desarrollar un hábito lector. Esto se ha convertido en un mal generalizado en este tiempo donde tenemos que dominar tanta información y tenemos tantos asuntos que atender.

La Lectura Veloz es una técnica para mejorar la velocidad de la lectura y, en consecuencia, la concentración y el aprovechamiento. Sin una lectura rápida, fluida, no es posible lograr la mayor concentración.

La Lectura Veloz, para que sea efectiva debe aprenderse y, sobretodo, convertirse en un hábito. Lo que nos lleva a un punto repetitivo en este artículo. La práctica de la lectura es esencial para el mejoramiento de la misma.

Nuestro curso de Lectura Veloz está diseñado para que el estudiante domine y practique la técnica, con la cual podrá dominar la lectura y disfrutarla plenamente.

Te invito a que te des la oportunidad de entrar, si no lo has hecho, por la puerta de los tesoros que la lectura encierra para ti.

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